Esta es una página para difundir la Doctrina Católica. El nombre es redundante porque no existen templarios no católicos, pero dado que masones y delirantes de todos los colores han acaparado el nombre, se ha hecho necesario el adjetivo.

domingo, 20 de abril de 2008

SECCIÓN: EL ALMA CRISTIANA

SECCIÓN: EL ALMA CRISTIANA


PLEGARIA

Ricardo Alvarez Alba, colomb.

De esta lucha, Señor, estoy cansado,
llevo en mi corazón sangrienta herida
y mi espíritu busca atribulado
un áncora en tu amor para la vida.

No me dejes llevar la fe perdida,
dadle a mi corazón que ya ha sangrado,
una luz en la senda oscurecida
por la herida que abriera tu costado

Mírame cual miraste a Magdalena
cuando a tus plantas se postró de hinojos
y tú dijiste: estáis de gracia llena.

Los pecados de amor no dan enojos
cuando sentimos por aquellos pena
y se llenan de lágrimas los ojos.



PLEGARIA

Adelardo López de Ayala
(Español, 1828-1879)

Dame, Señor, la firme voluntad,
Compañera y sostén de la virtud:
La que sabe en el golfo hallar quietud
Y en medio de las sombras claridad.

La que trueca en tesón la veleidad
Y el ocio en perennal solicitud,
Y las ásperas fiebres en salud,
Y los torpes engaños en verdad.

Y así conseguirá mi corazón
Que los favores que a tu favor debí,
Te ofrezcan algún fruto en galardón.

Y aun Tú, Señor, conseguirás así
Que no llegue a romper mi confusión
La imagen tuya que pusiste en mí.

LEVÁNTAME, SEÑOR

Miguel de Guevara, agustino (español de Méjico, s.XVII)

Levántame, Señor, que estoy caído,
Sin amor, sin temor, sin fe, sin miedo;
Quiérome levantar, y estoyme quedo;
Yo propio lo deseo y yo lo impido.

Estoy, siendo uno solo, dividido;
A un tiempo muerto y vivo, triste y ledo;
Lo que puedo hacer, eso no puedo;
Huyo del mal y estoy en él metido.

Tan obstinado estoy en mi porfía,
Que el temor de perderme y perderte
Jamás en mi mal uso me desvía.

Tu poder y tu bondad truequen mi suerte:
Que en otros veo enmienda cada día,
Y en mí nuevos deseos de ofenderte.


HIMNO AL MESÍAS

Gabriel García Tassara
(1817-1875)

Baja otra vez al mundo
¡bajo otra vez, Mesías!
De nuevo son los días
de tu alta vocación:
y en su dolor profundo
la humanidad entera
el nuevo oriente espera
de un sol de redención.

Corrieron veinte edades
desde el supremo día
en esa cruz te veía
morir Jerusalén
y nuevas tempestades
surgieron y bramaron,
de aquellas que asolaron
el primitivo Edén.

De aquellas que le ocultan
al hombre su camino
con ciego torbellino
de culpa y expiación;
de aquellas que sepultan
en hondos cautiverios
cadáveres de imperios
que fueron y no son.

Sereno está en la esfera
el sol del firmamento;
la tierra en su cimiento
inconmovible está;
la blanca primavera
con su gentil abrazo
fecunda el gran regazo
que flor y fruto da.

Mas, ¡ay!, que de las almas
el sol yace eclipsando;
mas, ¡ay! que ha vacilado
el polo de la fe;
mas, ¡ay!, que ya tus palmas
se vuelven al desierto:
no crecen, no, en el huerto
del que tu pueblo fue.

Tiniebla es ya la Europa:
ella agotó la ciencia,
maldijo su creencia,
se apacentó con hiel;
y rota ya la copa
en que su fe bebía,
se alzaba y te decía:
“¡Señor!, yo soy Luzbel”

Mas, ¡ay!, que contra el cielo
no tiene el hombre rayo,
y en súbito desmayo
cayó de ayer a hoy;
y en son de desconsuelo,
y en llanto de impotencia,
hoy clama en tu presencia:
“Señor, tu pueblo soy”.

No es, no, la Roma atea
que entre aras derrocadas
despide a carcajadas
los dioses que se van;
es la que, humilde rea,
baja a las catacumbas,
y palpa entre las tumbas
los tiempos que vendrán.

Todo, Señor, diciendo
está los grandes días
de luto y agonías,
de muerte y orfandad;
que, del pecado horrendo
envuelta en el sudario,
pasa por un Calvario
la ciega humanidad.

Baja ¡oh Señor! No en vano
siglos y siglos vuelan;
los siglos nos revelan
con misteriosa luz
el infinito arcano
y la virtud que encierra,
trono de cielo y tierra
tu sacrosanta cruz.

Toda la historia humana,
¡Señor! está en tu nombre;
Tú fuiste Dios del hombre,
Dios de la humanidad
tu Sangre soberana
en su Calvario eterno;
tu triunfo del infierno
es su inmortalidad.

¿Quién dijo, Dios clemente,
que Tú no volverías,
y a horribles gemonías
y a eterna perdición,
condena a esta doliente
raza del ser humano
que espera de tu mano
su nueva salvación?

Sí, tu vendrás. Vencidos
serán con nuevo ejemplo
los que del santo templo
apartan a tu grey.
Vendrás y confudidos
caerán con los ateos
los nuevos fariseos
de la caduca ley.

¿Quién sabe si ahora mismo
entre alaridos tantos
de tus profetas santos
la voz no suena ya?
Ven, saca del abismo
a un pueblo moribundo;
Luzbel ha vuelto al mundo,
y Dios no volverá?

¡Señor! en tus juicios
la comprensión se abisma;
mas es siempre la misma
del Gólgota la voz.
Fatídicos auspicios
resonarán en vano;
no es el destino humano
la humanidad sin Dios.

Ya pasarán los siglos
de la tremenda prueba;
¡Ya nacerás, luz nueva
de la futura edad!
Ya huiréis ¡negros vestiglos
de los antiguos días!
Ya volverás, ¡Mesías!,
en gloria y majestad.


¿QUÉ QUIERES?

P.Calderón de la Barca

¿Qué quiero, mi Jesús?...Quiero quererte
quiero cuanto hay en mí, del todo darte
sin tener más placer que el agradarte,
sin tener más temor que el ofenderte

Quiero olvidarlo todo y conocerte;
Quiero dejarlo todo por buscarte,
Quiero perderlo todo por hallarte,
Quiero ignorarlo todo por saberte

Quiero, amable Jesús, abismarme
En ese dulce hueco de tu herida,
Y en sus divinas llamas abrasarme.

Quiero por fin, en Ti transfigurarme,
Morir a mí, para vivir tu vida,
Perderme en Ti, Jesús, y no encontrarme.


Refugio

María de S.J. Evangelista

¿Por qué, Señor, si una ilusión se muere
mansamente, escondida y silenciosa,
deshojada a mis pies como una rosa,
me acerco más a ti?

¿Por qué voy con el alma a tus altares
la paz pidiendo de tu asilo santo
si es que siento la voz de un desengaño
llorar dentro de mí?

Tus brazos busco y olvidar en ellos
ese pobre horizonte de la vida
que únicamente a respirar convida
brumosa irrealidad.

Necesito corrientes ozanadas,
otra región azul, otros amores,
y cegar en los blancos resplandores
de la pura verdad.

Sobre el edén de tu regazo quiero
reposar esta frente soñadora,
mientras la baña en celestial aurora
tu propio corazón
Así ya en las tristezas incontables
solo llamo a la herida de tu pecho,
y es mía siempre en un abrazo estrecho,
tu eterna compasión.



VANITAS VANITATUM ET OMNIA VANITAS
Julio Arboleda, colomb., 1817-1862
.....................................................
¡Oh! todo es vanidad: Dios sólo sabe
glorificar al hombre que ha creado;
puede del ancho espacio ser borrado
el orbe, al son de su palabra grave;

Mas cerneráse el Justo, como el ave
revoloteando sobre el Ponto airado,
por encima del mundo desquiciado,
en que la misma Vanidad no cabe.

Imperios, mundos, creaciones pasan,
como pasa vibrando por el campo,
sin dejar huella, el repentino lampo
de aquellos fuegos que el espacio abrasan.

Mas la virtud no muere ni se olvida;
que Dios le da su eternidad por vida.


LAS FLORES Y LA VIDA DEL HOMBRE

P.Calderón de la Barca

Estas, que fueron pompa y alegría,
despertando al albor de la mañana,
a la tarde serán lástima vana,
durmiendo en brazos de la noche fría.

Este matiz que al cielo desafía,
iris listado de oro, nieve y grana,
será escarmiento de la vida humana:
¡tanto se emprende en término de un día!

A florecer las rosas madrugaron,
y para envejecerse florecieron:
cuna y sepulcro en un botón hallaron.

Tales los hombres sus fortunas vieron;
en un día nacieron y expiraron;
que, pasados los siglos, horas fueron.


¡Ayer!¡Hoy!¡Mañana!

Diego J. de Cádiz
(esp.1743-1801)

¿Qué tengo, pobre de mí,
hoy de haber vivido ayer?
solo tengo el no tener
las horas que ayer perdí:
lo que hoy de ayer discurrí
diré mañana, si soy:
pero tan incierto estoy
de que mañana seré,
que quizás no lo diré
por haberme muerto hoy.

Si hoy me hubiera de morir,
como puede suceder,
mañana el hoy será ayer
en que acabe de vivir:
pues si esto llego a sentir
infaliblemente cierto,
¿cómo peco cuando advierto
mi vivir tan fugitivo,
que mañana, el hoy de un vivo,
puede ser ayer de un muerto?

Si en pecado ayer muriera,
me hubiera ayer condenado,
y de tan terrible estado
hoy librarme no pudiera:
que hoy en mi pecado muera
ya que ayer no sucedió,
puede ser; pues ¿cómo yo
no lloro mis culpas tierno,
si hoy me libro del infierno,
y quizás mañana no?

El hoy, ayer y mañana
son del tiempo la medida,
y la trama de esta vida
falsa, engañosa y liviana.
Pasó ayer cual sombra vana;
hoy pasa rápidamente;
mañana, incierto y ausente,
ignoro si lo tendré:
¡Oh!, ¡qué insensato seré
si no aprovecho el presente!


DEO GRATIAS

Dora Castellanos, colomb., 1924-

Por todo esto, Señor, por todo aquello;
por lo que ya me diste o no me has dado.:
el futuro, el presente y el pasado,
al igual por lo feo y por lo bello;
por el agua y por la sed; por el destello
del sol y por el Génesis creado;
por la gracia que irradia tu costado,
por los ríos que bajan de tu cuello;
por lo que me encamina o me desvía;
lo que he logrado ser, lo que no he sido;
por todo, por la noche y por el día,
por la luz que ilumina mis ideas,
por lo que falta aun y lo vivido,
Dios del eterno amor, bendito seas!


SÚPLICA A LA VIRGEN DEL ALMA ARREPENTIDA

Luis Rosales

Vuelvo a la selva del dolor nativo,
Y arrodillado ante mi sangre, muerto,
Siento volar la arena en el desierto
Del corazón efímero y cautivo

Solo en la angustia permanezco y vivo,
Sintiendo entre mi carne un bosque abierto
Donde quedó el redrojo al descubierto
Con el paso del tiempo fugitivo

De vivir descansando en la agonía
Tengo rota la sangre y sin latido,
La soledad desenclavada y yerma,

¡ciega el cristal de la memoria mía
y acuna en tu regazo el tiempo herido,
para que duerma, al fin, para que duerma!



LA ORACIÓN

Bartolomé Cairasco de Figueroa


Es la oración solícito tercero,
Que concierta los pleitos más insanos;
Es carta de favor, fiel mensajero,
Refugio, sombra, albergue de cristianos,
Dádiva que reprime al Juez severo,
Cuerda que liga las divinas manos,
Música de admirable punto y letra,
Que al mismo Dios el corazón penetra.

Es un rayo que va del suelo al cielo,
Neblí que en lo más alto hace presa,
Calor que de las almas quita el hielo,
Manjar sabroso de la empírea mesa;
De los desconsolados es consuelo,
Río caudal que rompe la represa
Que en la misericordia hizo el pecado,
Y, en fin, es un retórico abogado.


LA BUENA PALABRA

Arturo Capdevilla

Casi he rodado al fondo de la sima…
Tú que me escuchas mi enseñanza aprende:
nunca seas la espada que lastima.
Sé, tan solo, la espada que defiende.

Nunca hieras. El hombre cuando hiere,
tortuoso intento de matar delata.
Llama pura es la sangre del que muere,
humo negro la sangre del que mata.

Si te ciega el rencor, vuélvete heroico
Huye de los demás. Busca el encierro.
Y hazte en tu grave soledad de estoico
recto como una vertical de hierro.

Un agua fresca de perdón de hermano
vuelca en el oído de carbones rojos
con sus cenizas, límpiate la mano,
y lávate con lágrimas los ojos.







SONETO DE LA UNIDAD DEL ALMA

Francisco L. Bernárdez

Yo que tengo la voz desparramada,
yo que tengo el afecto dividido,
yo que sobre las cosas he vivido
siempre con la memoria derramada;

Yo que fui por la tierra desolada,
yo que fui bajo el cielo prometido
con el entendimiento repartido
y con la voluntad multiplicada;

quiero poner ahora la energía
de la memoria, del entendimiento
y de la voluntad en armonía

con la Memoria que nunca olvida
con el Entendimiento siempre atento
y con la Voluntad que no se trunca.


COBARDE LLEGO

José de Valdivieso
(esp.1560-1638)

Cobarde llego a vuestra real presencia,
Porque culpados dicen que acaricia,
Temblando, ay Dios, si la he de hallar propicia
Por ser envejecido en mi dolencia.

Llego viéndoos con brazos de indulgencia;
Temo viéndoos con vara de justicia;
Huyo de vos a vos en mi malicia,
Y apelo de vos a vos en mi sentencia.

Para que me convierta, convertidme;
Porque no huya, a vuestros pies clavadme,
Y pues herido estáis, Señor, heridme.

Oveja vuestra soy, Pastor, buscadme;
Pródigo vuelvo, Padre, recibidme,
Y pues que sois Jesús, Jesús salvadme.


PEQUÉ, SEÑOR

Luis de Góngora y Argote

Pequé, Señor, mas no porque he pecado
De tu amor y clemencia me despido;
Temo según mis culpas ser perdido,
Y espero en tu bondad ser perdonado.

Recélome, según me has esperado,
Ser por mi ingratitud aborrecido;
Y hace mi pecado más crecido
El ser tan digno Tú de ser amado.

Si no fuera por Ti, ¿de mí que fuera?
Y a mi mismo de mi, ¿quién me librara,
Si tu gracia la mano no me diera?

Mas, ¡ay! A no ser yo, ¿quién no te amara?
Y si no fueras Tú, ¿quién me sufriera?
Y a Ti, sin Ti, mi Dios, ¿quién me llevara?





EL AMOR DIVINO

Baltasar Estazo (esp. S.XVII)

Con vuestro amor, es sabio el ignorante;
sin vuestro amor, es necio el más prudente;
con vuestro amor se absuelve el delincuente;
sin vuestro amor varía el más constante.

Con vuestro amor, el rudo es elegante;
sin vuestro amor, culpable el inocente;
con vuestro amor, festivo el displicente;
sin vuestro amor, lo humilde es arrogante.

Con vuestro amor, es claro el más obscuro;
sin vuestro amor, es nada al que más sobre;
con vuestro amor, es justo el más inicuo.

Sin vuestro amor, es torpe el más puro;
con vuestro amor, es rico el más pobre;
sin vuestro amor, es pobre el que es más
rico.





LA CALUMNIA

Rubén Darío
Puede una gota de lodo
sobre un diamante caer;
puede también de este modo
su fulgor oscurecer;
pero aunque el diamante todo
se encuentre de fango lleno,
el valor que lo hace bueno
no perderá ni un instante,
y ha de ser siempre diamante
por más que lo manche el cieno.


LA PIEDAD DEL CIPRÉS

Alfonsina Storni

Viajero: este ciprés que se levanta
a un metro de tus pies y en cuya copa
un pajarillo sus amores canta,
tiene alma fina bajo dura ropa.
Él se eleva tan alto desde el suelo
por darte una visión inmaculada
pues si busca su extremo tu mirada
te tropiezas, humano, con el cielo.


PLEGARIA

Estanilao del Campo

Del mundo, en el desierto,
he cruzado, Señor, yermas llanuras:
y con el labio seco, el paso incierto,
y de polvo cubierto
por lecho solo hallé las piedras duras.

En mi viaje cansado,
no besaron mi frente frescas brisas:
soles abrazadores la han tostado,
y en suelo de cenizas,
mis huellas estampadas he dejado.

Nunca lució, Dios mío,
a mis ojos, rosado un horizonte;
siempre mi cielo me miró sombrío,
como un fantasma el monte
y como serpe enfurecida el río.

No halagaron mi oído
con su armonioso canto aves parleras;
solo con su fatídico graznido
bandadas agoreras
por sobre mí pasando, le han herido.
Ni praderas pintadas,
ni arroyos murmurantes salteadores,
ni selvas de tejidas enramadas,
ni cármenes de flores,
se ofrecieron jamás a mis miradas.

Luce ahora a mis ojos
un explendente encantador paisaje:
¡Harto he andado ya por sobre abrojos!
¡Que no sea un miraje,
yo te pido, gran Dios, puesto de hinojos!



Lamentos de las almas del Purgatorio

Romped, romped mis cadenas,
alcanzadme libertad;
¡cuán terribles son mis penas!
¡piedad, cristianos, piedad!

Una chispa que saliera
de este fuego tenebroso,
montes y mares furioso
en un punto consumiera:
ya que podéis, nuestras llamas
compasivos, apagad.

¡cuán terribles son mis penas!
¡piedad, cristianos, piedad!

Mirad que no son extraños
los que sufragios imploran:
¡Ay! son amigos y lloran
si alivio luengos años.
¿Fue por ventura fingida
nuestra primera amistad?

¡cuán terribles son mis penas!
¡piedad, cristianos, piedad!

Son tus padres, hijo querido,
quienes tu compasión reclaman
penando en horrible llama;
no nos dejes en olvido;
no las ternezas nos pagues
con desamor y crueldad,

¡cuán terribles son mis penas!
¡piedad, cristianos, piedad!

Sacrificios, oraciones,
piadosos ofrecimientos,
limosnas y sacramentos,
ayunos y humillaciones
aceptará por rescate,
de Dios la inmensa bondad.

Romped, romped mis cadenas,
alcanzadme libertad;
¡cuán terribles son mis penas!
¡piedad, cristianos, piedad!

EL DOLOR VENCIDO
Amado Nervo


Dolor, pues no me puedes quitar a Dios
¡Qué resta a tu eficacia!
"¡Dónde está tu aguijón!"
Huyen las horas,
Y entre sus alas lleva cada una
Cierta porción de tu energía negra.

¡Oh dolor, tú también eres esclavo del tiempo;
Tu potencia se va con los instantes desgranando:
Mientras que el Dios que en mí anida
Más y más agigántase, a medida
Que más le voy amando!


DOLOR, SI ACASO

Enrique González Martínez


Dolor, si por acaso a llamar a mi puerta
llegas, sé bienvenido; de par en par abierta
la dejé para que entres...
No turbarás la santa
placidez de mi espíritu...
Al contemplarte, apenas
el juvenil enjambre de mis dichas serenas
apartaráse un punto con temblorosa planta...

Entra, sé bienvenido... Te sentaré en el viejo
sitial que ya otras veces ocupaste...Un reflejo
de sol vendrá a bañarnos...Y veremos la larga
y polvorosa ruta, la que tú conociste...
Brotará de mi alma algún recuerdo triste...
asomará a mis ojos una lágrima amarga...

Luego, como al conjuro de algún viento de olvido,
la barbilla en tu báculo, te quedarás dormido.
Regresará la alegre falange bullidora
a revolver en torno y a ofrecerme mi parte
en su festín de risas...Y entonces será hora
de posar en tus hombros mi mano y despertarte.

Y te veré cruzando la tediosa avenida
que allá de tarde en tarde te trae a mi guarida,
y te me irás perdiendo por la ruta lejana,
mientras bajo la hiedra que trepa en mi ventana
me envuelve la infinita claridad de mi vida...



LA CONCIENCIA
Gaspar Nuñez de Arce

Conciencia, nunca dormida
Mudo y pertinaz testigo
Que no dejas sin castigo
Ningún crimen en la vida

La ley calla, el mundo olvida,
Mas ¿quién quebrará tu yugo?
Al Sumo Hacedor le plugo
Que a solas con el pecado
Fueses tú para el culpado
Relator, juez y verdugo.



Me marcharé, Señor, alegre o triste;
Mas resignado, cuando al fin me hieras.
Si vine al mundo porque Tú quisiste,
¿no he de partir sumiso cuando quieras?

Amado Nervo



De ir solos por la vida nos quejamos
A la contraria suerte:
Y solos nunca vamos;
Que mientras por la vida caminamos,
Siguiendo nuestros pasos va la muerte.

Federico Balart




¡Bebed!¡Reíd!¡Cantad!
la alegre mesa
rebasa de manjares y de risa
¡Bebed!¡Reíd al borde la huesa!
El gusano fatal no tiene prisa.

Federico Balart


Cuando con blanco sudario
Cubran los despojos míos…,
¡Sálveme tu escapulario
y tengan mis dedos fríos
las cuentas de tu rosario!

Federico Balart




Yo, ¿para qué nací? Para salvarme.
Que tengo que morir es infalible.
Dejar de ver a Dios y condenarme,
dura cosa es, pero posible.
¡Posible, y río, y duermo, y quiero holgarme!
¡Posible y tengo amor a lo visible!
¿Qué hago, en qué me ocupo, en qué me encanto?
O yo soy loco, o debo ser un santo.

Lope de Vega



La ciencia más consumada
es que el hombre bien acabe,
porque al fin de la jornada
aquel que se salva, sabe,
y el que no, no sabe nada.

Jorge Manrique








Lodo vil que se hace nube,
es preferible por todo,
a nube que se hace lodo:
ésta cae y aquella sube.

Rubén Darío