Esta es una página para difundir la Doctrina Católica. El nombre es redundante porque no existen templarios no católicos, pero dado que masones y delirantes de todos los colores han acaparado el nombre, se ha hecho necesario el adjetivo.

lunes, 5 de julio de 2010

LA FARSA DE LOS COLEGIOS CATÓLICOS

LA FARSA DE LOS COLEGIOS CATÓLICOS

En nuestra querida ciudad existen varios colegios católicos, en los cuales se han formado varias generaciones de platenses. Dichas escuelas eran un orgullo para la Iglesia. Los padres tenían plena confianza en que sus hijos iban recibir una adecuada formación intelectual y moral.

Pero ya hacen muchos años vemos que se opera en aquellas una degradación cada vez mayor. Esto es lo que constatamos, como capellanes, en nuestros días:

1- Mediocridad en el nivel de formación intelectual; en el grado de exigencia. Argentina que fue un país que se destacaba otrora por su nivel cultural es ahora uno más del montón. El facilismo propio de nuestros días se ha instalado en las escuelas.

2- Mala educación y falta de valores. Los alumnos tienen una actitud de rebeldía increíble; pretenden ocupar el lugar de los mayores. Ya no les dice absolutamente nada la figura del sacerdote. No escuchan; no les interesa nada. No es ninguna novedad si decimos que hay dos factores fundamentales en la corrupción de las mentes juveniles: los medios de comunicación y la destrucción de la familia (la cantidad de parejas separadas es increíble)

3- Por sobre todo: una ignorancia religiosa que espanta. Con el discurso bobalicón de que “lo importante es amar” y cantinelas por el estilo, generaciones enteras de bautizados han pasado por colegios católicos sin saber el Abc de su religión.

Por supuesto que esos que siendo muchachos no iban a Misa los domingos, no se confesaban, no rezaban, son los padres de otros tantos muchachos que siguen sus mismos pasos.

Por eso creemos que ha llegado el momento de sincerarse. Hay que:

- o poner exigencias claras para el ingreso y permanencia de los alumnos en los, así dichos, “colegios católicos”

- o directamente empezar a cerrarlos

Claro, ya lo sé, que el problema fundamental es que…nos quedamos sin platita…

2 comentarios:

+Dalmiro+ dijo...

¡Qué gran verdad, Padre!

Yo egresé el año pasado de un colegio católico de la ciudad... y la verdad, es que muchas cosas son desastrosas. Me acuerdo, una de las profesoras de Religión mejor formadas que tuve, en los dos últimos años, viviendo discutiendo con el curso acerca de la fe. Muy triste...

El otro día leía a un ateo decir "si vas a buscar una chica virgen... mejor andá a un colegio estatal!"

Muy, muy triste...

Daniela dijo...

Toda una verdad. Tengo 38 años, parte de mi formación la recibí en un colegio católico de La Plata que, con el mal ejemplo de las hermanas entre otras cuestiones, me llevó a alejarme de la Iglesia.
Hoy gracias a Dios he vuelto para siempre, pero sigo viendo que en los colegios católicos lo que menos se alimenta y forma es la fe. Aún así, tuve la gracia de conocer y elegir mandar a mis hijos a uno de ellos (no cualquiera, Santo Tomás Moro) porque veo que allí con mucho esfuerzo se les enseñan los valores y principios cristianos, tratando de hacer vida el Evangelio. A quien puedo le recomiendo mande a sus hijos allí, pues es un lugar en el que aún no se ha perdido todo.
Pero ahora hay cosas que ayudan más a los anti-Iglesia: El año pasado se vivió una situación difícil en esta escuela, en la que por padres incoherentes, malintencionados y escandalosos intervino el Ministerio de Educación prohibiendo la formación religiosa en el horario escolar, ya que esta no forma parte de la currícula, y obligando a usar la creatividad para que nuestros hijos sigan recibiendo una formación coherente. ¿Qué se puede hacer cuando es el mismo Estado el que se entromete en la formación religiosa que uno elige para sus hijos? Si uno manda a sus hijos a un colegio católico es porque le interesa que reciban formación católica, quienes no están interesados en ello deberían enviarlos a otros colegios privados laicos, la variedad es mucha para elegir.
Los padres tenemos un importante rol en la formación de la fe de nuestros hijos, con el ejemplo y conocimiento de ella, pero necesitamos el apoyo de las escuelas y Estado para que permitan también completar esa educación de forma coherente.