Esta es una página para difundir la Doctrina Católica. El nombre es redundante porque no existen templarios no católicos, pero dado que masones y delirantes de todos los colores han acaparado el nombre, se ha hecho necesario el adjetivo.

domingo, 20 de abril de 2008

SECCIÓN: JESUCRISTO

SECCIÓN: JESUCRISTO


SONETO DE LA ENCARNACIÓN

Francisco Luis Bernárdez

Para que el alma viva en armonía
con la materia consuetudinaria
y, pagando la deuda originaria,
la noche se convierta en día;

para que a la pobreza tuya y mía
suceda una riqueza extraordinaria
y para que la muerta necesaria
se vuelva sempiterna lozanía;

Lo que no tiene iniciación empieza,
el día se transforma en noche oscura.
Lo que no tiene espacio se limita.,

se convierte en pobreza la riqueza.
El modelo de todo nos imita,
El creador se vuelve Creatura.

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Del Verbo Divino
La Virgen preñada
Viene de camino
Si le dais posada.

San Juan de la Cruz






JESÚS

El Licenciado Dueñas
(s.XVI)

Jesús bendigo yo tu santo nombre;
Mi corazón en Ti se emplee;
Mi alma siempre te desee;
Lóete yo cuando te nombre.

Yo te confieso Dios y hombre;
Con viva fe por Ti pelee;
En tu ley santa me recree;
Sea mi gloria tu renombre.

Medite en Ti mi sentimiento;
Mi voluntad en Ti se inflame;
Contemple en Ti mi pensamiento;

De mis entrañas yo te ame;
Viva yo en Ti en todo momento;
Óyeme Tú cuando te llame.



LOS TRES LADRONES

Enrique Alvares Henao,
colomb., (1871-1914)

Época fue de grandes redenciones :
el mundo de dolor estaba henchido
y en el Gólgota, en sombras convertido,
se hallaban en sus cruces tres ladrones.

A un lado, en espantosas contorsiones,
se encontraba un ratero empedernido;
en el otro un ladrón arrepentido,
y en el medio el robador de corazones.
De luto se cubrió la vasta esfera:
Gestas, el malo, se retuerce y gime;
Dimas, el bueno, en su dolor espera.
Y el otro, el de la luenga cabellera,
que sufre, que perdona y que redime,
se robó al fin la humanidad entera.


LA CRUZ

José Almendró Aguilar
(esp.s.XVIII)


Muere Jesús del Gólgota en la cumbre
con amor perdonando a quien le hería;
siente deshecho el corazón María
del dolor en la inmensa pesadumbre.

Se aleja con pavor la muchedumbre,
cumplida la santa profecía;
tiembla la tierra, el luminar del día,
cegando a tanto horror, pierde su lumbre.

Se abren las tumbas; se desgarra el velo;
y a impulsos del amor grande y fecundo,
parece está la cruz, signo de duelo,

cerrando augusta con el pie profundo,
con la excelsa cabeza abriendo el cielo,
y con los brazos, abarcando el mundo.

SECCIÓN: EL ALMA CRISTIANA

SECCIÓN: EL ALMA CRISTIANA


PLEGARIA

Ricardo Alvarez Alba, colomb.

De esta lucha, Señor, estoy cansado,
llevo en mi corazón sangrienta herida
y mi espíritu busca atribulado
un áncora en tu amor para la vida.

No me dejes llevar la fe perdida,
dadle a mi corazón que ya ha sangrado,
una luz en la senda oscurecida
por la herida que abriera tu costado

Mírame cual miraste a Magdalena
cuando a tus plantas se postró de hinojos
y tú dijiste: estáis de gracia llena.

Los pecados de amor no dan enojos
cuando sentimos por aquellos pena
y se llenan de lágrimas los ojos.



PLEGARIA

Adelardo López de Ayala
(Español, 1828-1879)

Dame, Señor, la firme voluntad,
Compañera y sostén de la virtud:
La que sabe en el golfo hallar quietud
Y en medio de las sombras claridad.

La que trueca en tesón la veleidad
Y el ocio en perennal solicitud,
Y las ásperas fiebres en salud,
Y los torpes engaños en verdad.

Y así conseguirá mi corazón
Que los favores que a tu favor debí,
Te ofrezcan algún fruto en galardón.

Y aun Tú, Señor, conseguirás así
Que no llegue a romper mi confusión
La imagen tuya que pusiste en mí.

LEVÁNTAME, SEÑOR

Miguel de Guevara, agustino (español de Méjico, s.XVII)

Levántame, Señor, que estoy caído,
Sin amor, sin temor, sin fe, sin miedo;
Quiérome levantar, y estoyme quedo;
Yo propio lo deseo y yo lo impido.

Estoy, siendo uno solo, dividido;
A un tiempo muerto y vivo, triste y ledo;
Lo que puedo hacer, eso no puedo;
Huyo del mal y estoy en él metido.

Tan obstinado estoy en mi porfía,
Que el temor de perderme y perderte
Jamás en mi mal uso me desvía.

Tu poder y tu bondad truequen mi suerte:
Que en otros veo enmienda cada día,
Y en mí nuevos deseos de ofenderte.


HIMNO AL MESÍAS

Gabriel García Tassara
(1817-1875)

Baja otra vez al mundo
¡bajo otra vez, Mesías!
De nuevo son los días
de tu alta vocación:
y en su dolor profundo
la humanidad entera
el nuevo oriente espera
de un sol de redención.

Corrieron veinte edades
desde el supremo día
en esa cruz te veía
morir Jerusalén
y nuevas tempestades
surgieron y bramaron,
de aquellas que asolaron
el primitivo Edén.

De aquellas que le ocultan
al hombre su camino
con ciego torbellino
de culpa y expiación;
de aquellas que sepultan
en hondos cautiverios
cadáveres de imperios
que fueron y no son.

Sereno está en la esfera
el sol del firmamento;
la tierra en su cimiento
inconmovible está;
la blanca primavera
con su gentil abrazo
fecunda el gran regazo
que flor y fruto da.

Mas, ¡ay!, que de las almas
el sol yace eclipsando;
mas, ¡ay! que ha vacilado
el polo de la fe;
mas, ¡ay!, que ya tus palmas
se vuelven al desierto:
no crecen, no, en el huerto
del que tu pueblo fue.

Tiniebla es ya la Europa:
ella agotó la ciencia,
maldijo su creencia,
se apacentó con hiel;
y rota ya la copa
en que su fe bebía,
se alzaba y te decía:
“¡Señor!, yo soy Luzbel”

Mas, ¡ay!, que contra el cielo
no tiene el hombre rayo,
y en súbito desmayo
cayó de ayer a hoy;
y en son de desconsuelo,
y en llanto de impotencia,
hoy clama en tu presencia:
“Señor, tu pueblo soy”.

No es, no, la Roma atea
que entre aras derrocadas
despide a carcajadas
los dioses que se van;
es la que, humilde rea,
baja a las catacumbas,
y palpa entre las tumbas
los tiempos que vendrán.

Todo, Señor, diciendo
está los grandes días
de luto y agonías,
de muerte y orfandad;
que, del pecado horrendo
envuelta en el sudario,
pasa por un Calvario
la ciega humanidad.

Baja ¡oh Señor! No en vano
siglos y siglos vuelan;
los siglos nos revelan
con misteriosa luz
el infinito arcano
y la virtud que encierra,
trono de cielo y tierra
tu sacrosanta cruz.

Toda la historia humana,
¡Señor! está en tu nombre;
Tú fuiste Dios del hombre,
Dios de la humanidad
tu Sangre soberana
en su Calvario eterno;
tu triunfo del infierno
es su inmortalidad.

¿Quién dijo, Dios clemente,
que Tú no volverías,
y a horribles gemonías
y a eterna perdición,
condena a esta doliente
raza del ser humano
que espera de tu mano
su nueva salvación?

Sí, tu vendrás. Vencidos
serán con nuevo ejemplo
los que del santo templo
apartan a tu grey.
Vendrás y confudidos
caerán con los ateos
los nuevos fariseos
de la caduca ley.

¿Quién sabe si ahora mismo
entre alaridos tantos
de tus profetas santos
la voz no suena ya?
Ven, saca del abismo
a un pueblo moribundo;
Luzbel ha vuelto al mundo,
y Dios no volverá?

¡Señor! en tus juicios
la comprensión se abisma;
mas es siempre la misma
del Gólgota la voz.
Fatídicos auspicios
resonarán en vano;
no es el destino humano
la humanidad sin Dios.

Ya pasarán los siglos
de la tremenda prueba;
¡Ya nacerás, luz nueva
de la futura edad!
Ya huiréis ¡negros vestiglos
de los antiguos días!
Ya volverás, ¡Mesías!,
en gloria y majestad.


¿QUÉ QUIERES?

P.Calderón de la Barca

¿Qué quiero, mi Jesús?...Quiero quererte
quiero cuanto hay en mí, del todo darte
sin tener más placer que el agradarte,
sin tener más temor que el ofenderte

Quiero olvidarlo todo y conocerte;
Quiero dejarlo todo por buscarte,
Quiero perderlo todo por hallarte,
Quiero ignorarlo todo por saberte

Quiero, amable Jesús, abismarme
En ese dulce hueco de tu herida,
Y en sus divinas llamas abrasarme.

Quiero por fin, en Ti transfigurarme,
Morir a mí, para vivir tu vida,
Perderme en Ti, Jesús, y no encontrarme.


Refugio

María de S.J. Evangelista

¿Por qué, Señor, si una ilusión se muere
mansamente, escondida y silenciosa,
deshojada a mis pies como una rosa,
me acerco más a ti?

¿Por qué voy con el alma a tus altares
la paz pidiendo de tu asilo santo
si es que siento la voz de un desengaño
llorar dentro de mí?

Tus brazos busco y olvidar en ellos
ese pobre horizonte de la vida
que únicamente a respirar convida
brumosa irrealidad.

Necesito corrientes ozanadas,
otra región azul, otros amores,
y cegar en los blancos resplandores
de la pura verdad.

Sobre el edén de tu regazo quiero
reposar esta frente soñadora,
mientras la baña en celestial aurora
tu propio corazón
Así ya en las tristezas incontables
solo llamo a la herida de tu pecho,
y es mía siempre en un abrazo estrecho,
tu eterna compasión.



VANITAS VANITATUM ET OMNIA VANITAS
Julio Arboleda, colomb., 1817-1862
.....................................................
¡Oh! todo es vanidad: Dios sólo sabe
glorificar al hombre que ha creado;
puede del ancho espacio ser borrado
el orbe, al son de su palabra grave;

Mas cerneráse el Justo, como el ave
revoloteando sobre el Ponto airado,
por encima del mundo desquiciado,
en que la misma Vanidad no cabe.

Imperios, mundos, creaciones pasan,
como pasa vibrando por el campo,
sin dejar huella, el repentino lampo
de aquellos fuegos que el espacio abrasan.

Mas la virtud no muere ni se olvida;
que Dios le da su eternidad por vida.


LAS FLORES Y LA VIDA DEL HOMBRE

P.Calderón de la Barca

Estas, que fueron pompa y alegría,
despertando al albor de la mañana,
a la tarde serán lástima vana,
durmiendo en brazos de la noche fría.

Este matiz que al cielo desafía,
iris listado de oro, nieve y grana,
será escarmiento de la vida humana:
¡tanto se emprende en término de un día!

A florecer las rosas madrugaron,
y para envejecerse florecieron:
cuna y sepulcro en un botón hallaron.

Tales los hombres sus fortunas vieron;
en un día nacieron y expiraron;
que, pasados los siglos, horas fueron.


¡Ayer!¡Hoy!¡Mañana!

Diego J. de Cádiz
(esp.1743-1801)

¿Qué tengo, pobre de mí,
hoy de haber vivido ayer?
solo tengo el no tener
las horas que ayer perdí:
lo que hoy de ayer discurrí
diré mañana, si soy:
pero tan incierto estoy
de que mañana seré,
que quizás no lo diré
por haberme muerto hoy.

Si hoy me hubiera de morir,
como puede suceder,
mañana el hoy será ayer
en que acabe de vivir:
pues si esto llego a sentir
infaliblemente cierto,
¿cómo peco cuando advierto
mi vivir tan fugitivo,
que mañana, el hoy de un vivo,
puede ser ayer de un muerto?

Si en pecado ayer muriera,
me hubiera ayer condenado,
y de tan terrible estado
hoy librarme no pudiera:
que hoy en mi pecado muera
ya que ayer no sucedió,
puede ser; pues ¿cómo yo
no lloro mis culpas tierno,
si hoy me libro del infierno,
y quizás mañana no?

El hoy, ayer y mañana
son del tiempo la medida,
y la trama de esta vida
falsa, engañosa y liviana.
Pasó ayer cual sombra vana;
hoy pasa rápidamente;
mañana, incierto y ausente,
ignoro si lo tendré:
¡Oh!, ¡qué insensato seré
si no aprovecho el presente!


DEO GRATIAS

Dora Castellanos, colomb., 1924-

Por todo esto, Señor, por todo aquello;
por lo que ya me diste o no me has dado.:
el futuro, el presente y el pasado,
al igual por lo feo y por lo bello;
por el agua y por la sed; por el destello
del sol y por el Génesis creado;
por la gracia que irradia tu costado,
por los ríos que bajan de tu cuello;
por lo que me encamina o me desvía;
lo que he logrado ser, lo que no he sido;
por todo, por la noche y por el día,
por la luz que ilumina mis ideas,
por lo que falta aun y lo vivido,
Dios del eterno amor, bendito seas!


SÚPLICA A LA VIRGEN DEL ALMA ARREPENTIDA

Luis Rosales

Vuelvo a la selva del dolor nativo,
Y arrodillado ante mi sangre, muerto,
Siento volar la arena en el desierto
Del corazón efímero y cautivo

Solo en la angustia permanezco y vivo,
Sintiendo entre mi carne un bosque abierto
Donde quedó el redrojo al descubierto
Con el paso del tiempo fugitivo

De vivir descansando en la agonía
Tengo rota la sangre y sin latido,
La soledad desenclavada y yerma,

¡ciega el cristal de la memoria mía
y acuna en tu regazo el tiempo herido,
para que duerma, al fin, para que duerma!



LA ORACIÓN

Bartolomé Cairasco de Figueroa


Es la oración solícito tercero,
Que concierta los pleitos más insanos;
Es carta de favor, fiel mensajero,
Refugio, sombra, albergue de cristianos,
Dádiva que reprime al Juez severo,
Cuerda que liga las divinas manos,
Música de admirable punto y letra,
Que al mismo Dios el corazón penetra.

Es un rayo que va del suelo al cielo,
Neblí que en lo más alto hace presa,
Calor que de las almas quita el hielo,
Manjar sabroso de la empírea mesa;
De los desconsolados es consuelo,
Río caudal que rompe la represa
Que en la misericordia hizo el pecado,
Y, en fin, es un retórico abogado.


LA BUENA PALABRA

Arturo Capdevilla

Casi he rodado al fondo de la sima…
Tú que me escuchas mi enseñanza aprende:
nunca seas la espada que lastima.
Sé, tan solo, la espada que defiende.

Nunca hieras. El hombre cuando hiere,
tortuoso intento de matar delata.
Llama pura es la sangre del que muere,
humo negro la sangre del que mata.

Si te ciega el rencor, vuélvete heroico
Huye de los demás. Busca el encierro.
Y hazte en tu grave soledad de estoico
recto como una vertical de hierro.

Un agua fresca de perdón de hermano
vuelca en el oído de carbones rojos
con sus cenizas, límpiate la mano,
y lávate con lágrimas los ojos.







SONETO DE LA UNIDAD DEL ALMA

Francisco L. Bernárdez

Yo que tengo la voz desparramada,
yo que tengo el afecto dividido,
yo que sobre las cosas he vivido
siempre con la memoria derramada;

Yo que fui por la tierra desolada,
yo que fui bajo el cielo prometido
con el entendimiento repartido
y con la voluntad multiplicada;

quiero poner ahora la energía
de la memoria, del entendimiento
y de la voluntad en armonía

con la Memoria que nunca olvida
con el Entendimiento siempre atento
y con la Voluntad que no se trunca.


COBARDE LLEGO

José de Valdivieso
(esp.1560-1638)

Cobarde llego a vuestra real presencia,
Porque culpados dicen que acaricia,
Temblando, ay Dios, si la he de hallar propicia
Por ser envejecido en mi dolencia.

Llego viéndoos con brazos de indulgencia;
Temo viéndoos con vara de justicia;
Huyo de vos a vos en mi malicia,
Y apelo de vos a vos en mi sentencia.

Para que me convierta, convertidme;
Porque no huya, a vuestros pies clavadme,
Y pues herido estáis, Señor, heridme.

Oveja vuestra soy, Pastor, buscadme;
Pródigo vuelvo, Padre, recibidme,
Y pues que sois Jesús, Jesús salvadme.


PEQUÉ, SEÑOR

Luis de Góngora y Argote

Pequé, Señor, mas no porque he pecado
De tu amor y clemencia me despido;
Temo según mis culpas ser perdido,
Y espero en tu bondad ser perdonado.

Recélome, según me has esperado,
Ser por mi ingratitud aborrecido;
Y hace mi pecado más crecido
El ser tan digno Tú de ser amado.

Si no fuera por Ti, ¿de mí que fuera?
Y a mi mismo de mi, ¿quién me librara,
Si tu gracia la mano no me diera?

Mas, ¡ay! A no ser yo, ¿quién no te amara?
Y si no fueras Tú, ¿quién me sufriera?
Y a Ti, sin Ti, mi Dios, ¿quién me llevara?





EL AMOR DIVINO

Baltasar Estazo (esp. S.XVII)

Con vuestro amor, es sabio el ignorante;
sin vuestro amor, es necio el más prudente;
con vuestro amor se absuelve el delincuente;
sin vuestro amor varía el más constante.

Con vuestro amor, el rudo es elegante;
sin vuestro amor, culpable el inocente;
con vuestro amor, festivo el displicente;
sin vuestro amor, lo humilde es arrogante.

Con vuestro amor, es claro el más obscuro;
sin vuestro amor, es nada al que más sobre;
con vuestro amor, es justo el más inicuo.

Sin vuestro amor, es torpe el más puro;
con vuestro amor, es rico el más pobre;
sin vuestro amor, es pobre el que es más
rico.





LA CALUMNIA

Rubén Darío
Puede una gota de lodo
sobre un diamante caer;
puede también de este modo
su fulgor oscurecer;
pero aunque el diamante todo
se encuentre de fango lleno,
el valor que lo hace bueno
no perderá ni un instante,
y ha de ser siempre diamante
por más que lo manche el cieno.


LA PIEDAD DEL CIPRÉS

Alfonsina Storni

Viajero: este ciprés que se levanta
a un metro de tus pies y en cuya copa
un pajarillo sus amores canta,
tiene alma fina bajo dura ropa.
Él se eleva tan alto desde el suelo
por darte una visión inmaculada
pues si busca su extremo tu mirada
te tropiezas, humano, con el cielo.


PLEGARIA

Estanilao del Campo

Del mundo, en el desierto,
he cruzado, Señor, yermas llanuras:
y con el labio seco, el paso incierto,
y de polvo cubierto
por lecho solo hallé las piedras duras.

En mi viaje cansado,
no besaron mi frente frescas brisas:
soles abrazadores la han tostado,
y en suelo de cenizas,
mis huellas estampadas he dejado.

Nunca lució, Dios mío,
a mis ojos, rosado un horizonte;
siempre mi cielo me miró sombrío,
como un fantasma el monte
y como serpe enfurecida el río.

No halagaron mi oído
con su armonioso canto aves parleras;
solo con su fatídico graznido
bandadas agoreras
por sobre mí pasando, le han herido.
Ni praderas pintadas,
ni arroyos murmurantes salteadores,
ni selvas de tejidas enramadas,
ni cármenes de flores,
se ofrecieron jamás a mis miradas.

Luce ahora a mis ojos
un explendente encantador paisaje:
¡Harto he andado ya por sobre abrojos!
¡Que no sea un miraje,
yo te pido, gran Dios, puesto de hinojos!



Lamentos de las almas del Purgatorio

Romped, romped mis cadenas,
alcanzadme libertad;
¡cuán terribles son mis penas!
¡piedad, cristianos, piedad!

Una chispa que saliera
de este fuego tenebroso,
montes y mares furioso
en un punto consumiera:
ya que podéis, nuestras llamas
compasivos, apagad.

¡cuán terribles son mis penas!
¡piedad, cristianos, piedad!

Mirad que no son extraños
los que sufragios imploran:
¡Ay! son amigos y lloran
si alivio luengos años.
¿Fue por ventura fingida
nuestra primera amistad?

¡cuán terribles son mis penas!
¡piedad, cristianos, piedad!

Son tus padres, hijo querido,
quienes tu compasión reclaman
penando en horrible llama;
no nos dejes en olvido;
no las ternezas nos pagues
con desamor y crueldad,

¡cuán terribles son mis penas!
¡piedad, cristianos, piedad!

Sacrificios, oraciones,
piadosos ofrecimientos,
limosnas y sacramentos,
ayunos y humillaciones
aceptará por rescate,
de Dios la inmensa bondad.

Romped, romped mis cadenas,
alcanzadme libertad;
¡cuán terribles son mis penas!
¡piedad, cristianos, piedad!

EL DOLOR VENCIDO
Amado Nervo


Dolor, pues no me puedes quitar a Dios
¡Qué resta a tu eficacia!
"¡Dónde está tu aguijón!"
Huyen las horas,
Y entre sus alas lleva cada una
Cierta porción de tu energía negra.

¡Oh dolor, tú también eres esclavo del tiempo;
Tu potencia se va con los instantes desgranando:
Mientras que el Dios que en mí anida
Más y más agigántase, a medida
Que más le voy amando!


DOLOR, SI ACASO

Enrique González Martínez


Dolor, si por acaso a llamar a mi puerta
llegas, sé bienvenido; de par en par abierta
la dejé para que entres...
No turbarás la santa
placidez de mi espíritu...
Al contemplarte, apenas
el juvenil enjambre de mis dichas serenas
apartaráse un punto con temblorosa planta...

Entra, sé bienvenido... Te sentaré en el viejo
sitial que ya otras veces ocupaste...Un reflejo
de sol vendrá a bañarnos...Y veremos la larga
y polvorosa ruta, la que tú conociste...
Brotará de mi alma algún recuerdo triste...
asomará a mis ojos una lágrima amarga...

Luego, como al conjuro de algún viento de olvido,
la barbilla en tu báculo, te quedarás dormido.
Regresará la alegre falange bullidora
a revolver en torno y a ofrecerme mi parte
en su festín de risas...Y entonces será hora
de posar en tus hombros mi mano y despertarte.

Y te veré cruzando la tediosa avenida
que allá de tarde en tarde te trae a mi guarida,
y te me irás perdiendo por la ruta lejana,
mientras bajo la hiedra que trepa en mi ventana
me envuelve la infinita claridad de mi vida...



LA CONCIENCIA
Gaspar Nuñez de Arce

Conciencia, nunca dormida
Mudo y pertinaz testigo
Que no dejas sin castigo
Ningún crimen en la vida

La ley calla, el mundo olvida,
Mas ¿quién quebrará tu yugo?
Al Sumo Hacedor le plugo
Que a solas con el pecado
Fueses tú para el culpado
Relator, juez y verdugo.



Me marcharé, Señor, alegre o triste;
Mas resignado, cuando al fin me hieras.
Si vine al mundo porque Tú quisiste,
¿no he de partir sumiso cuando quieras?

Amado Nervo



De ir solos por la vida nos quejamos
A la contraria suerte:
Y solos nunca vamos;
Que mientras por la vida caminamos,
Siguiendo nuestros pasos va la muerte.

Federico Balart




¡Bebed!¡Reíd!¡Cantad!
la alegre mesa
rebasa de manjares y de risa
¡Bebed!¡Reíd al borde la huesa!
El gusano fatal no tiene prisa.

Federico Balart


Cuando con blanco sudario
Cubran los despojos míos…,
¡Sálveme tu escapulario
y tengan mis dedos fríos
las cuentas de tu rosario!

Federico Balart




Yo, ¿para qué nací? Para salvarme.
Que tengo que morir es infalible.
Dejar de ver a Dios y condenarme,
dura cosa es, pero posible.
¡Posible, y río, y duermo, y quiero holgarme!
¡Posible y tengo amor a lo visible!
¿Qué hago, en qué me ocupo, en qué me encanto?
O yo soy loco, o debo ser un santo.

Lope de Vega



La ciencia más consumada
es que el hombre bien acabe,
porque al fin de la jornada
aquel que se salva, sabe,
y el que no, no sabe nada.

Jorge Manrique








Lodo vil que se hace nube,
es preferible por todo,
a nube que se hace lodo:
ésta cae y aquella sube.

Rubén Darío

sábado, 19 de abril de 2008

MISA-SEGÚN LOS SANTOS

La Santa Misa según los santos

El santo cura de Ars, San Juan María Vianney: “Si conociéramos el valor de la Santa Misa nos moriríamos de alegría”.
"Sí supiéramos el valor del Santo Sacrificio de la Misa, qué esfuerzo tan grande haríamos por asistir a ella".
"Qué feliz es ese Ángel de la Guarda que acompaña al alma cuando va a Misa".
"La Misa es la devoción de los Santos".
San Anselmo: “Una sola misa ofrecida y oída en vida con devoción, por el bien propio, puede valer más que mil misas celebradas por la misma intención, después de la muerte.”
Santo Tomás de Aquino "La celebración de la Santa Misa tiene tanto valor como la muerte de Jesús en la Cruz".
San Francisco de Asís "El hombre debería temblar, el mundo debería vibrar, el Cielo entero debería conmoverse profundamente cuando el Hijo de Dios aparece sobre el altar en las manos del sacerdote".
Santa Teresa de Jesús "Sin la Santa Misa, ¿que sería de nosotros? Todos aquí abajo pereceríamos ya que únicamente eso puede detener el brazo de Dios. Sin ella, ciertamente que la Iglesia no duraría y el mundo estaría perdido sin remedio".
En cierta ocasión, Santa Teresa se sentía inundada de la bondad de Dios. Entonces le hizo esta pregunta a Nuestro Señor: “Señor mío, “¿cómo Os podré agradecer?” Nuestro Señor le contestó: “ASISTID A UNA MISA”.
San Alfonso de Ligorio "El mismo Dios no puede hacer una acción más sagrada y más grande que la celebración de una Santa Misa".
San Pío de Pieltrecina "Sería más fácil que el mundo sobreviviera sin el sol, que sin la Santa misa"
La Misa es infinita como Jesús... pregúntenle a un Angel lo que es la misa, y El les contestará, en verdad yo entiendo lo que es y por qué se ofrece, mas sin embargo, no puedo entender cuánto valor tiene. Un Angel, mil Angeles, todo el Cielo, saben esto y piensan así".
San Lorenzo Justino "Nunca lengua humana puede enumerar los favores que se correlacionan al Sacrificio de la Misa. El pecador se reconcilia con Dios; el hombre justo se hace aún más recto; los pecados son borrados; los vicios eliminados; la virtud y el mérito crecen, y las estratagemas del demonio son frustradas.
San Leonardo de Port Maurice"Oh gente engañada, qué están haciendo? Por qué no se apresuran a las Iglesias a oír tantas Misas como puedan? Por qué no imitan a los ángeles, quienes cuando se celebra una Misa, bajan en escuadrones desde el Paraíso y se estacionan alrededor de nuestros altares en adoración, para interceder por nosotros?".
"Yo creo que sí no existiera la Misa, el mundo ya se hubiera hundido en el abismo, por el peso de su iniquidad. La Misa es el soporte poderoso que lo sostiene ".
“Una misa antes de la muerte puede ser más provechosa que muchas después de ella…”
San Felipe Neri "Con oraciones pedimos gracia a Dios; en la Santa Misa comprometemos a Dios a que nos las conceda ".
San Pedro Julián Eymard "Sepan, oh Cristianos, que la Misa es el acto de religión más sagrado.
No pueden hacer otra cosa para glorificar más a Dios, ni para mayor
provecho de su alma, que asistir a Misa devotamente, y tan a menudo como sea posible ".
San Bernardo "Uno obtiene más mérito asistiendo a una Santa Misa con devoción, que repartiendo todo lo suyo a los pobres y viajando por todo el mundo en peregrinación ".
San Francisco Javier Bianchi "Cuando oigan que yo no puedo ya celebrar la Misa, cuéntenme como muerto".
San Buenaventura "La Santa Misa es una obra de Dios en la que presenta a nuestra vista todo el amor que nos tiene; en cierto modo es la síntesis, la suma de todos los beneficios con que nos ha favorecido".
San Gregorio el Grande "El sacrificio del altar será a nuestro favor verdaderamente aceptable como nuestro sacrificio a Dios, cuando nos presentamos como víctimas".
San Andrés Avellino "No podemos separar la Sagrada Eucaristía de la Pasión de Jesús".

viernes, 18 de abril de 2008

SITIOS CATÓLICOS

PÁGINAS WEB


GENERALES (CATÓLICAS)
En español

www.eltemplariocatolico.blogspot.com (sitio del P.Brian Moore)
www.arzolap.org.ar (Arzobispado de La Plata)
www.esglesia.org
www.iglesia.org
www.catolicos.com
www.catolicos.org
www.deaccioncatolica.com.ar (Acción Cat. Rosario)
www.acu-adsum.org (Agrupación Católica Universitaria)
www.es.catholic.net
www.edoctusdigital.netfirms.com
www.vemultimedios.org
www.enciclopediacatolica.com (Enciclopedia Católica)
www.fluvium.org
www.conoze.com
www.legionhermosillo.com.mx
http://universoliterario.net (Pag. Legión María)
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jueves, 17 de abril de 2008

LA DONACIÓN DE ÓRGANOS









LA DONACIÓN DE ÓRGANOS


¿Un imperativo moral?








R.P.Brian Moore



EL TRANSPLANTE DE ÓRGANOS


1)-Nombre y clases
El transplante consiste en extraer un órgano deteriorado e ineficaz y reemplazarlo por otro sano y de buena calidad, con el fin de devolver la salud y de prolongar la vida de enfermos graves.
Transplante: transferencia de un órgano entero (riñones, corazón, pulmones, páncreas, hígado, intestinos)
Injerto: se aplica más que todo a los tejidos ( piel, córnea de ojo, médula ósea, huesos)

Clases

A / a)- T. autólogo (autotransplante o autoplástico): el donante y el receptor son la misma persona. Una parte sana del cuerpo sirve para curar otra enferma: transplante de piel, médula ósea
b)- Alotransplantes: de un hombre a otro

B/ a)- Homotransplante: el donante es un ser humano, vivo o muerto
b)- Xenotransplante o heterotransplante (heteroplástico aloplástico): el donante es un animal

C/ Órgano artificial


2)- Realización
Cada cuerpo humano posee un código genético totalmente personal. Cada ser humano es biológicamente único (salvo los gemelos idénticos) Por eso al realizarse el transplante se ve afectado el sistema inmunológico.
“Cada cuerpo viviente mantiene su salud y su equilibrio por sus billones de células, porque todas repiten el mismo programa genético. Tan pronto como penetran en la vida del cuerpo las células extrañas con distinta programación son identificadas como enemigas a expulsar del territorio. Los transplantes de órganos son un campo de batalla microscópico: esta es la lucha contra el rechazo. Habrá que recurrir entonces a los inmunosupresores los que, al permitir que se impida este rechazo, pueden originar otras dificultades. El organismo se vuelve más tolerante al órgano extraño, pero sus defensas son debilitadas. Se vuelve entonces más vulnerable a otras fuentes de infección” (Desclos, p.15)
Es importante saber que los órganos necrosados[1] no sirven para transplantes y por eso puede haber “cierto apuro” en declarar muerta a la persona.

La Asociación Médica Mundial disponía lo siguiente en cuanto a la realización efectiva de los transplantes:
“- Los trasplantes de órganos deben ser realizados:
(a) solamente por médicos que poseen conocimientos especiales y la debida competencia técnica adquirida en una formación especializada, estudios y práctica, y
(b) en establecimientos médicos que dispongan del equipo adecuado para el trasplante de órganos.
- El trasplante de órganos debe realizarse sólo después de haberse analizado cuidadosamente la disponibilidad y eficacia de otros tratamientos terapéuticos.” (n.6 y 7)

3)- Valoración moral

La ética médica y los supuestos filosóficos actuales

Si la sociedad actual se halla en una gran decadencia moral, el ámbito médico y hospitalario no es ajeno a ese estado.[2]
Pero además, hoy reina el subjetivismo y relativismo, como el Magisterio lo ha dicho más de una vez[3]. Por eso, puestos a discutir sobre temas tan delicados como el que nos ocupa, no se puede dejar de lado este factor. Un médico de moral dudosa, escéptico, ateo, que no crea en la existencia del alma, etc. no tendrá muchos escrúpulos en acabar con una vida que él considera inútil perpetuar.
A este respecto dice Hans Thomas:
“Bajo las condiciones del reinante “pluralismo de valores” (que es en realidad un pluralismo de pareceres sobre los valores) el llamado discurso ético -esto también es válido para la toma de decisiones en las comisiones éticas institucionalizadas- se convierte necesariamente en una discusión jurídica, cuando no política. Al entrar en el discurso, los participantes deben concederse mutuamente diferentes concepciones de lo que es verdadero o falso, bueno o malo, éticamente admisible o no tolerable y respetar esas posiciones como de igual validez para el discurso. Esto significa que la reflexión ética de cada uno de los participantes antecede al discurso. En todo caso tiene lugar aparte (o no tiene lugar). El fin de la discusión resulta pues la búsqueda de puntos en común, según el ideal típico de consenso. En realidad, es suficiente la búsqueda de una mayoría. Como en política”

Por otro lado, los conceptos filosóficos que se manejan en el ámbito científico muchas veces son contrarios a una sana filosofía. La Iglesia católica asumió como propia la filosofía aristotélico-tomista y los conceptos de persona, vida, alma, etc., no son muchas veces los que sustenta la ciencia. Concretamente para muchos alguien es persona si tiene manifestaciones de vida psicológica, de conciencia o si es capaz de ciertas funciones cerebrales.
Para la filosofía cristiana el alma es la forma del cuerpo y la muerte se produce cuando se separan. No existe un estado intermedio entre la vida y la muerte. Si alguien vive, el alma está allí en su cuerpo, aun cuando no tenga posibilidad de manifestar exteriormente la existencia de esa vida.

Carlos Mosso explica con sencillez: “Cuando se habla de un individuo que ha sufrido ‘muerte cerebral’, o lo que sería lo mismo, que está cerebralmente muerto, se puede inferir que no todo el individuo está muerto. Y ello es un imposible metafísico… No puede estar un poco muerto (el cerebro, por ejemplo) y un poco vivo (el resto del organismo), fundamentalmente porque si la muerte consiste en la separación del alma (forma) del cuerpo (materia), resulta inadmisible que un pedazo del alma se haya separado del cuerpo y otro pedazo del alma permanezca en él. Ello porque el alma del hombre es de naturaleza espiritual, por lo tanto simple e indivisible” (p.55)

Y el Magisterio reafirma esos conceptos:
“El reconocimiento de la dignidad singular de la persona humana implica otra consecuencia: los órganos vitales singulares sólo pueden ser extraídos después de la muerte, es decir, del cuerpo de una persona ciertamente muerta. Esta exigencia es evidente a todas luces, ya que actuar de otra manera significaría causar intencionalmente la muerte del donante al extraerle sus órganos. De aquí brota una de las cuestiones más recurrentes en los debates bioéticos actuales y, a menudo, también en las dudas de la gente común. Se trata del problema de la certificación de la muerte. ¿Cuándo una persona se ha de considerar muerta con plena certeza? Al respecto, conviene recordar que existe una sola “muerte de la persona”, que consiste en la total desintegración de ese conjunto unitario e integrado que es la persona misma, como consecuencia de la separación del principio vital, o alma, de la realidad corporal de la persona. La muerte de la persona, entendida en este sentido primario, es un acontecimiento que ninguna técnica científica o método empírico puede identificar directamente.” (JP II, 29/9/2000)



3.1. Condiciones generales


A- La información: no se puede ser deshonesto al informar al donante y al paciente sobre los métodos, los riesgos, la posibilidad de éxito, etc., para lograr efectuar el transplante a toda costa.
Al respecto dice Shewmon: “Hay un serio asunto de consentimiento informado. La mayoría de los firmantes de las tarjetas de donantes de órganos y de las familias que autorizan la donación tienen muy poco conocimiento de la muerte cerebral y de lo que realmente ocurre en las salas de operaciones. Cuando leen la frase ‘después de mi muerte’, muchos imaginan un cadáver sin pulso y podrían horrorizarse al saber que realmente significa ‘después de que yo esté en coma y sin respiración pero todos mis otros órganos estén funcionando bien’, y que ‘yo seré eviscerado mientras mi corazón esté todavía latiendo espontáneamente’. Más aun, nadie es informado de que la explicación para igualar muerte cerebral y muerte sigue siendo controvertida ni de que la evidencia empírica que se ha ido acumulando arroja serias dudas sobre ella. Por tanto, información altamente relevante para la decisión moral del donante potencial es sistemáticamente ocultada”
Y la misma Sociedad Médica Mundial advierte: “El médico tiene la obligación de discutir con el donante y el receptor o sus familiares responsables respectivos o representantes legales, el procedimiento a seguir y al hacerlo, debe explicar con objetividad el método, los riesgos y peligros que presenta, e indicar las otras soluciones posibles. El médico no debe crear esperanzas que las primeras circunstancias no justifican y su interés en el progreso del conocimiento científico siempre debe ser secundario a su preocupación principal que es el paciente. Siempre se debe obtener el consentimiento libre e informado.” (AMM, n.5)

B- Debida atención médica: no se puede ser negligente en la atención de un paciente porque es donador.

“No nos es lícito callar ante otras formas más engañosas, pero no menos graves o reales, de eutanasia. Estas podrían producirse cuando, por ejemplo, para aumentar la disponibilidad de órganos para transplante, se procede a la extracción de órganos sin respetar los criterios objetivos y adecuados que certifican la muerte del donante” (JP II, 1995)
“La primera preocupación del médico debe ser siempre la salud de sus pacientes. Esta preocupación, así como la lealtad deben ser preservadas en todas las intervenciones médicas incluidas las que impliquen el trasplante de un órgano de una persona a otra. Tanto el donante como el receptor son pacientes y por ello es necesario vigilar para que se protejan los derechos de uno y del otro. Ningún médico puede, por lo tanto, asumir la responsabilidad de un trasplante, si los derechos del donante y del receptor no están protegidos.
Un proyecto de trasplante de órgano no justifica de ninguna manera una laxitud de las normas habituales de atención médica. Estas mismas normas deben ser respetadas si el paciente es donante potencial o no.” (AMM, n.1 y 2)
C- Eliminar toda razón comercial. “…Todo procedimiento encaminado a comercializar órganos humanos o a considerarlos como artículos de intercambio o de venta, resulta moralmente inaceptable, dado que usar el cuerpo como un objeto es violar la dignidad de la persona humana” (J.P.II, 29/8/2000)
“Se condena toda compra y venta de órganos humanos para fines de trasplante.” (AMM)
Pero la realidad es que dado la decadencia moral en la que vivimos el tráfico de órganos es algo muy factible y una persona adinerada hará lo imposible por conseguir el órgano que necesita un ser querido o él mismo.

“En 1994 tuvimos conocimiento de un tráfico internacional de cadáveres humanos como material de repuesto para centros norteamericanos y alemanes principalmente. Tras la caída del muro de Berlín, la mafia rusa ha encontrado en este mercado de cadáveres humanos una macabra forma de ganarse la vida a costa de los muertos destinados a centros de experimentación y de transplantes de órganos. En algunos países de Centroamérica y Suramérica se habla de “niños de repuesto” Se los sacrifica como corderos inocentes para desguazar sus cuerpos y utilizar los órganos para fines científicos. En algunos países se especula con los cuerpos de los presos como material de usar y tirar. Más aun con los fetos humanos. En una reciente publicación de la UNESCO se nos hablaba del “almacén del cuerpo humano” Pronto iremos a abastecernos de órganos y tejidos en una especie de almacén de accesorios humanos…Los aspectos corruptos de estas prácticas son cada vez más conocidos y es conveniente fijar con claridad los criterios éticos que han de imperar sobre los grandes abusos y corrupciones humanas a que se prestan estas prácticas” (Blázquez, p.499)


3.2. Distintos casos

En sí misma la donación de órganos es un acto de caridad. Es como dar parte de uno mismo, ya que el cuerpo hace parte de la persona[4]. Y en ese sentido se aplican las palabras del Evangelio: “Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos”.
Cf. CAS, n.85 y n.90

Pero las circunstancias pueden cambiar esta valoración positiva.


A- El autotransplante
“Los trasplantes autoplásticos, en los cuales la resección y el reimplante se le hacen a la misma persona, son aprobados sobre la base del principio de totalidad, en virtud del cual es posible disponer de una parte por el bien integral del organismo.” (CAS, n.84)
B- Entre vivos
a- No tiene que significar un daño notable para el donante, físico o psicológico
Esto implica en muchos casos que se trata de órganos pares (riñones, pulmones) o solamente de una parte del órgano o tejido (hígado)
“No todos los órganos son éticamente donables. Para el trasplante se excluyen el encéfalo y las gónadas, que dan la respectiva identidad personal y procreativa de la persona. Se trata de órganos en los cuales específicamente toma cuerpo la unicidad inconfundible de la persona, que la medicina está obligada a proteger.” (CAS, n.88)
El corazón. No es lícito porque hay que matar a la persona, ya que el corazón se extrae latiendo (aunque haya muerte cerebral). Si el la parte del cerebro que “da la orden” al corazón de latir está muerto y el corazón sin embargo sigue latiendo, hay que buscar el motor en otro lado. Como dice Mosso: en el alma, que es la forma de todo el cuerpo.
b- Tiene que existir una causa justa y razonable
“…La extracción es lícita con la condición de que se trate de resección de órganos que no impliquen una grave e irreparable disminución para el donador. ‘Una persona puede donar solamente aquello de lo cual puede privarse sin peligro serio para la propia vida o la identidad personal, y por una justa y proporcionada razón’” (CAS, n.86)
c- Ser hecho con entera lucidez y libertad: “…Habrá que tener siempre en cuenta que nadie está obligado a ser héroe donando órganos no indispensables para su vida, que hay muchas formas de presión moral sobre los demás para que ofrezcan sus órganos sin la debida reflexión y libertad, y que ningún enfermo tiene derecho a exigir que otro se prive de un órgano suyo para dárselo a él. Están además los efectos psicológicos que lleva consigo este tipo de intervenciones.” (Blázquez, p.507)


C- Donante muerto
Si el sujeto está realmente muerto no exista objeción alguna para que se utilicen sus órganos. Siempre se habrá de respetar ese cuerpo que fuera templo de Dios y que está destinado a la resurrección. Por lo demás, ya no es sujeto de derecho porque ya no es persona, sino cadáver.
“…Se ha de respetar siempre como cadáver humano, pero ya no posee la dignidad de sujeto ni el valor de fin de una persona viviente. ‘El cadáver no es ya, en el sentido propio de la palabra, un sujeto de derecho, porque está privado de la personalidad que sólo puede ser sujeto de derecho". Por tanto "destinarlo a fines útiles, moralmente indiscutibles y elevados" es una decisión "no reprobable, sino más bien de justificación positiva’” (CAS, n.87)
Pero la cuestión crucial es saber si la ciencia está capacitada para determinar categóricamente la muerte de una persona.
El tema es tan importante que lo trataremos en el apéndice: “Dificultad para determinar el momento exacto de la muerte”



Listas de espera
El Papa Juan Pablo II decía que para saber a quién destinar un órgano se debía prescindir de todo criterio que implicara discriminación y atenerse solo a los criterios médicos.
“Desde el punto de vista moral, un principio de justicia obvio exige que los criterios de asignación de los órganos donados de ninguna manera sean “discriminatorios” (es decir, basados en la edad, el sexo, la raza, la religión, la condición social, etc.) o “utilitaristas” (es decir, basados en la capacidad laboral, la utilidad social, etc.). Más bien, al establecer a quién se ha de dar precedencia para recibir un órgano, la decisión debe tomarse sobre la base de factores inmunológicos y clínicos. Cualquier otro criterio sería totalmente arbitrario y subjetivo, pues no reconoce el valor intrínseco que tiene toda persona humana como tal, y que es independiente de cualquier circunstancia externa.” (29/8/2000)


D- De animal a ser humano (xenotransplantes)[5]
Dependerá de qué órgano o tejido se trate.
“Existen también trasplantes heterólogos, o sea con órganos de individuos de especie diversa del receptor. ‘No se puede decir que todo trasplante de tejidos (biológicamente posible) entre dos individuos de especie diversa sea moralmente condenable, pero igualmente es menos verdadero que todo trasplante heterogéneo biológicamente posible no sea prohibido o no suscite objeciones. Se debe distinguir según los casos y ver cuál tejido y cuál órgano se trata de transplantar. El trasplante de glándulas sexuales animales al hombre es rechazable por inmoral; en cambio el trasplante de córnea de un organismo no humano a un organismo humano no causaría ninguna dificultad si fuese biológicamente posible e indicado.
Entre los trasplantes heterólogos se incluyen también los injertos de órganos artificiales, cuya licitud está condicionada por el beneficio efectivo para la persona y por el respeto a su dignidad.” (CAS, n.89)
Cf. sobre esto:
- Pío XII, año 1956
- JP II, 29/8/2000
- AMM, año 1987, n.4

E- Clonación y transplantes
El Papa JP II advirtió sobre la inmoralidad de pensar en la clonación en vistas a “fabricar” órganos.

“…De todos modos, se deberán evitar siempre los métodos que no respeten la dignidad y el valor de la persona. Pienso, en particular, en los intentos de clonación humana con el fin de obtener órganos para trasplantes: esos procedimientos, al implicar la manipulación y destrucción de embriones humanos, no son moralmente aceptables, ni siquiera cuando su finalidad sea buena en sí misma. La ciencia permite entrever otras formas de intervención terapéutica, que no implicarían ni la clonación ni la extracción de células embrionarias, dado que basta para ese fin la utilización de células estaminales extraíbles de organismos adultos. Esta es la dirección por donde deberá avanzar la investigación si quiere respetar la dignidad de todo ser humano, incluso en su fase embrionaria.” (29/8/2000)




4)- La legislación argentina

1. Entre vivos:
- La ley 24.193 establece que para ser donante vivo tiene que haber parentesco directo. Se trata del riñón y de hígado (que se puede segmentar)
- Solo en le caso de médula ósea, que es un tejido renovable, puede no tener relación de parentesco con el receptor.


2. De muerto:
A partir de abril del año 2006 existe en Argentina la Ley del donante presunto: si no se dice nada expresamente, se supone que la persona fallecida ha querido donar sus órganos y tejidos. Evidentemente se trata de un abuso del poder estatal.
Para manifestar su negativa a donar el sujeto tiene tres vías:
- Firmar un Acta
- Consignarlo en el DNI
- Enviar un telegrama

Todas las personas mayores de 18 años pueden manifestar en forma expresa su voluntad afirmativa o negativa respecto a la donación de los órganos y tejidos de su propio cuerpo, a través de las siguientes vías:
- Firmar un acta de expresión en el Incucai, en los Organismos Jurisdiccionales de Ablación e Implante de todo el país, o en la sección Documentación de la Policía Federal.
- Asentarlo en el Documento Nacional de Identidad en las oficinas del Registro Civil de todo el país.
- Enviar un telegrama gratuito desde las dependencias del Correo Argentino de todo el país (sólo para expresar oposición), cuyo texto es allí provisto.

En caso de manifestación afirmativa, la persona puede restringir la voluntad a la donación de determinados órganos y tejidos y condicionar la finalidad de la donación. Es decir, puede determinar cuáles son los órganos desea donar y con qué fines -trasplante o investigación-. Cuando se autoriza la donación para investigación, los órganos se destinan a ampliar el conocimiento científico sobre los trasplantes, siempre que exista un estudio en curso.


Ausencia de manifestación de voluntad
De no existir manifestación expresa ni a favor ni en contra, la ley presume que la persona es donante. En ese caso, en el momento de la muerte, el Incucai o el organismo responsable solicita testimonio a la familia sobre la última voluntad del fallecido respecto a la donación de sus órganos y tejidos.
Sólo cuando la persona no haya dejado constancia expresa, los familiares directos son quienes dan cuenta de la voluntad respecto a la donación de órganos, y ésta debe condecir con la última voluntad del fallecido.
Se cree que en la mitad de los casos que no se puede llevar a cabo los transplantes es por la negativa familiar.

Revocación de voluntad
La expresión afirmativa o negativa puede ser revocada en cualquier momento por el manifestante por medio de los canales mencionados pero no puede ser revocada por persona alguna después su muerte.
De este modo, la legislación protege la autonomía de las personas, dando primacía a la expresión de voluntad en forma explícita.

Menores de 18 años
Ante el fallecimiento de menores de 18 años no emancipados, sólo los padres o representantes legales pueden decidir sobre la donación y autorizar o no la ablación de órganos y tejidos.



Para determinar el momento de la muerte
En nuestro derecho no existió una definición legal de muerte hasta la sanción de la ley 21541 de 1977, la cual en su articulo 21 determinaba que ella consistía en el “cese total e irreversible de las funciones cerebrales”.

La ley 23464 de 1987 modificó ese criterio estableciendo que la muerte se manifestaba por la “cesación total e irreversible de las funciones encefálicas cuando hubiese asistencia mecánica”.

Mas tarde, en 1993 la ley 24193 estableció en el artículo 23 la obligación de verificación de un modo acumulativo de varios signos para detectar la muerte de una persona:

a) -Ausencia irreversible de respuesta cerebral, con pérdida absoluta de conciencia.
b)- Ausencia de respiración espontánea.
c)- Ausencia de reflejos cefálicos y constatación de pupilas fijas no reactivas.
d)- Inactividad encefálica corroborada por medios técnicos o instrumentales adecuados a las diversas situaciones clínicas.
e)-La verificación de los signos referidos en el inc. d) no será necesaria en caso de paro cardiorrespiratorio total e irreversible.

La constatación de tales signos, debe repetirse a las 6 horas de verificados por primera vez.

Respecto a esta ley Mosso hace diversas consideraciones de importancia (p.68 ss.):
- Si “la verificación de los signos referidos en el inc. d) (‘inactividad encefálica…’) no será necesaria en caso de paro cardiorrespiratorio total e irreversible, está reconociendo implícitamente al paro cardiorrespiratorio como el signo inequívoco de la muerte, de lo que se infiere que la inactividad encefálica no lo es”.
- La segunda observación interesante es que la ley reconoce implícitamente que los medios técnicos de hoy día pueden no ser infalibles y que el día de mañana se descubra que se decretaron muertos a ciertos pacientes (con inactividad encefálica) que en realidad no lo estaban. Ya que dice que la nómina de los medios técnicos e instrumentales será periódicamente actualizada por el Ministerio de Salud y Acción Social con el asesoramiento del INCUCAI.





5)- Dificultad para determinar el momento exacto de la muerte

1. No es tan evidente que la ciencia esté en condiciones de decretar infaliblemente la muerte de un individuo.
Por un lado, la ciencia no puede definir categóricamente el momento de la muerte, porque la muerte es separación del alma del cuerpo, misterio que escapa absolutamente a su competencia.
Puede señalar indicios, efectos, que permitan tener cierto grado de probabilidad, no total, pero si muy grande, de que ha tenido lugar el deceso. Lo que se llama “certeza moral” (ausencia de toda duda razonable)
La Medicina mundial estima en general hoy día que si existe muerte cerebral, el paciente debe ser considerado muerto.

La muerte cerebral implica el cese irreversible de las funciones cerebrales que pone fin a la integración de la unidad psicofísica del organismo.
“La pérdida total e irreversible de todas las funciones cerebrales, implica un paro cardíaco y respiratorio de más de 15 a 20 minutos como regla. Durante ese tiempo, el tejido cerebral sucumbe irreversiblemente debido a la falta de oxígeno”

2. Sin embargo, existe más de una voz discordante, en mayor o menor grado:

a- El P.Blázquez, OP dice lo siguiente: “Personalmente no estoy de acuerdo en que la llamada ‘muerte cerebral sea el criterio único y exclusivo para certificar la muerte real y total de una persona con vistas a utilizar órganos corporales…La ley debería exigir que se tenga en cuenta, junto con el criterio de muerte cerebral, el de la muerte cardiaca” (o.c., p.508)
b- “Son abundantes los casos registrados por la literatura científica de personas a las que se les había diagnosticado muerte cerebral y que despertaron y continuaron viviendo” (Mosso, p.61)
Recordemos el caso de Karen Quinlam a la que se le desconectó el respirador artificial y siguiendo respirando sola por varios meses.
Por otro lado, Mosso dice, más adelante: si se considera que alguien que está muerto porque su cerebro no funciona, aunque su corazón esté latiendo, ¿qué problema habrá en eliminar a los niños anencefálicos o abortar a los que tienen solo dos semanas de vida, ya que el cerebro empieza a formarse el día 14 después de la unión de los gametos? (p.75-76)
c- El Doctor Alan Shewmon[6] pronunció en octubre del año 1999 una excelente conferencia en la Universidad de Navarra. De ella extractamos en forma resumida algunas observaciones:
* Muchos médicos no creen realmente que el paciente con muerte clínica, esté realmente muerto. Pero que de todas maneras, en poco lo estarán. Y así están dispuestos a extraer un corazón que late espontáneamente si existe muerte cerebral.
* El hecho de que no funcionen los hemisferios cerebrales no implica necesariamente que no haya percepción, vida consciente, si el sujeto tiene intacto el tronco cerebral. Shewmon dice que para considerarse realmente muerte tiene que involucrar:
- la corteza cerebral
- el diencéfalo
- la formación reticular de un tronco del cerebro
* En base a ciertos estudios se estableció: “Así como sólo la corteza no era absolutamente necesaria para la conciencia, el tronco del cerebro y el hipotálamo no eran absolutamente necesarios para la unidad somática del organismo como algo completo”
* En 175 casos los pacientes, declarada la muerte cerebral, sobrevivieron más de una semana.
La muerte cerebral no lleva necesariamente a un inminente paro cardíaco
El paro cardíaco sobreviene a veces por causas ajenas a la muerte cerebral (aunque paralelamente esté presente)
* Se parte del falso supuesto que el cerebro es quien da la unidad al todo, por lo que al no funcionar el cerebro, no puede haber “organismo” humano, ni por lo tanto, persona. Contrariamente “la mayoría de las funciones integradoras mediadas por el cerebro no son somáticamente integradoras; y a la inversa…”
P.ej: es verdad que la respiración como aire que ingresa y sale de los pulmones es una función coordinada por el tronco cerebral. Pero si se la entiende como intercambio entre oxígeno y CO 2 es una función química de la mitocondria de las células del cuerpo.
“Lejos de constituir un integrador central sin el cual el cuerpo se reduce a un mero saco de órganos, el cerebro sirve como modulador, buen sintonizador, optimizador, fortificante y protector de una unidad somática implícitamente ya existente e intrínsecamente mediada”
* Shewmon postula, pues, como criterio de muerte: “la cesación sostenida de la circulación de sangre oxigenada.” No es lo mismo que antes “cardio-pulmonar” ya que “ni el latido del corazón espontáneo ni la respiración son esenciales para la vida, pero la circulación y la respiración química lo son”.

d- Finalmente para cerrar la cuestión médica transcribimos algunas consideraciones de Hans Thomas que son esclarecedoras:
“…Un muerto cerebral con respiración artificial permanece caliente, suda, muestra todavía reflejos; un cadáver se pone frío, rígido, cambia de color, desprende olores de putrefacción. Apelando al empirismo no se pueden considerar como idénticos dos estados o procesos obviamente distintos.
La decisión del comité de Harvard ad hoc de 1968 de fijar la muerte cerebral como criterio de la muerte respondía, por un lado, a una razón práctica: legitimar la extracción de órganos en los muertos cerebrales; por otro lado, a una razón objetiva: el paro cardiaco había dejado de ser un claro indicio de muerte como consecuencia de la reanimación a través de masajes cardiacos y, aún con más razón, con el transplante de corazón. Con el empleo de la máquina de circulación extracorpórea que sustituye corazón y pulmones, el corazón ya no constituía, en sentido estricto, un órgano necesario para la vida. Quien recibe el órgano en un transplante de corazón, vive un tiempo sin él. La experiencia de que al paro cardiaco le seguían irremediablemente las señales infalibles de la muerte: interrupción de la comunicación, inmovilidad, enfriamiento, rigidez, demudación, olor pútrido era la razón por la que éste era considerado un indicio fiable de muerte. Se sabía, sin embargo, que el cerebro reacciona muy sensiblemente aun fallo de la circulación sanguínea interrumpiendo las funciones cerebrales. Transcurridos 10 minutos, el cerebro está totalmente destruido. El fallo de las funciones cerebrales lleva a una parálisis de la respiración, ésta a que el corazón no es alimentado con oxígeno, con lo cual se produce el paro cardiaco y el resto de las ya conocidas señales de muerte. Ante esta interdependencia de corazón y cerebro era lógico ver el fallo irreversible de las funciones cerebrales, mejor, en la destrucción de todo el cerebro, la indudable y decisiva señal de muerte. Hasta aquí nos movemos en el terreno del empirismo, de la experiencia médica.
Si el fallo de las funciones del cerebro se da, sin embargo, en un paciente que está conectado aun respirador -sólo en este caso hablamos en sentido estricto de muerto cerebral -no siguen entonces ni el paro de corazón, ni los otros conocidos indicios de muerte. El respirador actúa (si es el caso con aval de otras medidas) como prótesis, que sustituye una función cerebral importante. Así como cualquier prótesis sustituye una función corporal, como en el caso del marcapasos la regulación del corazón, el respirador carga con el control de la respiración. El corazón sigue latiendo, la circulación sanguínea del muerto cerebral sigue funcionando. Pero se trata -según el concepto de muerte cerebral de un cadáver.
La muerte cerebral se declaró como señal irreversible de muerte, porque -según el razonamiento original -a ésta le sigue también el paro cardiaco. Con otras palabras porque, según los conocimientos médicos, es imposible vivir sin el funcionamiento del cerebro. En la unidad de cuidados intensivos, esta imposibilidad médica se enfrenta al hecho de que, con respiración artificial, siguen funcionando el corazón y la circulación sanguínea. Desde el punto de vista médico se suele argumentar que el muerto cerebral está, a pesar de todo, muerto, pero que la función de la circulación sanguínea se mantiene desde fuera de forma puramente maquinal y técnica.
Este argumento es interesante porque nunca se utiliza si alguien vive sólo gracias aun marcapasos, que en su caso solo garantiza el funcionamiento de la circulación sanguínea desde; fuera y técnicamente. Si bien el respirador es una condición indispensable para que permanezcan las funciones fisiológicas en el muerto cerebral, no es condición suficiente. No se trata solamente de una función más o menos mecánica de la circulación. En el organismo del muerto cerebral se mantienen el metabolismo y la homeostasis; se suceden procesos de desgaste de energía; se aprovecha la alimentación; se puede incluso continuar con un embarazo. Todo esto no son las funciones propias y naturales de una bomba de aire, de una infusión de alimentos y de, por ejemplo, eventuales medios añadidos para estabilizar la circulación.”

“La constatación de la muerte cerebral es complicada justo porque hay señales de vida, porque el muerto cerebral para el espectador sin prejuicios no está muerto. Si la muerte cerebral es una señal de muerte, la constatación de que alguien está muerto queda fuera de la comprensión y la experiencia humana. Esto se refleja en lenguaje. No es sólo el sentido común el que se rebela contra “un cadáver con latidos de corazón”. Cualquiera que sentado en la cama de su esposa sintiese su pulso, tendría que dominarse mucho si le dijesen que está muerta. y el habla enmudece si se le ha de enumerar que es lo que realmente sucede al desconectar el respirador: si ya está muerta, tampoco puede “morir realmente”
“…Pero presupongamos por una vez que, con la pérdida de las funciones integradoras del cerebro, se desintegra el organismo dependiente. Este paciente está por lo tanto muerto. Llega entonces un paciente con hemorragia o con un tumor, que ha destruido gran parte del tronco cerebral, sin que todo el encéfalo esté directamente afectado. Todavía se dan algunas funciones corticales, incluso quizás aún consciencia y apreciación de los sentidos . La respiración se ha paralizado. Del mismo modo no hay control cerebral del cuerpo dependiente como en el caso de destrucción cerebral total Por lo tanto, el cuerpo dependiente está en el proceso de desintegración -según la teoría de la integración -, y las funciones de los órganos que aún permanecen sólo son señales de vida en sentido análogo. Aunque este paciente vive sin lugar a dudas, según el mismo concepto de la muerte cerebral, puesto que éste exige el paro irreversible de toda la función cerebral, la necrosis de todo el cerebro. En este caso, la máxima de que sin control cerebral no hay integración, sino descomposición del cuerpo, nos falla por tanto…”


3. La Iglesia no puede dogmatizar en materia científica, aunque se someta al dictamen de la ciencia, para permitir obrar rectamente en conciencia y no permanecer en una perplejidad continua.

3.1. “Frente a los actuales parámetros de certificación de la muerte -sea los signos “encefálicos” sea los más tradicionales signos cardio-respiratorios-, la Iglesia no hace opciones científicas”
(No.4 y 5 del Discurso de JPII de agosto del 2000)

3.2. Sin embargo, la Carta a los Agentes Sanitarios (1994) sí hacía suya la hipótesis de que la muerte cerebral es signo indubitable de fallecimiento -lo que no deja de causar cierta perplejidad- :
“Es necesario tener la absoluta certeza de estar en presencia de un cadáver, para evitar que se extraigan órganos que provoquen o aunque solo sea que anticipen la muerte. La extracción de órganos de cadáver es autorizada si está seguida de un diagnóstico de muerte certificada del donador. De ahí el deber de ‘tomar medidas para que un cadáver no sea tenido y tratado como tal antes de que la muerte no haya sido debidamente constatada’
Para que una persona sea considerada cadáver es suficiente la comprobación de la muerte cerebral del donador, que consiste en la ‘suspensión irreversible de todas las funciones cerebrales’. Cuando la muerte cerebral total es constatada con certeza, es decir, después de una cuidadosa y exhaustiva verificación, es lícito proceder a la extracción de los órganos, como también prolongar artificialmente las funciones orgánicas para conservar vitales los órganos en vista de un trasplante.” (n.87)
3.3. La Pontificia Academia de Ciencias:
* Declaración de octubre de 1985: “La muerte sobreviene cuando…
- Las funciones espontáneas cardíacas y respiratorias cesaron definitivamente
-Se verificó una cesación irreversible de toda función cerebral”
* En 1989: “Una persona está muerta cuando ha sufrido una pérdida total e irreversible de la capacidad para integrar y coordinar todas las funciones del cuerpo –físicas y mentales- en una unidad funcional”
4. La Asociación Médica Mundial dispuso en su 39ª. Asamblea:

- Para la certificación de la muerte del donante se necesita el parecer de dos médicos, los cuales no estén vinculados con el transplante en cuestión
- No dice concretamente cuál son los métodos a seguir para cerciorarse de dicha muerte, aunque evidentemente remite a los conocimientos científicos.
“Cuando con vistas a un trasplante, un órgano ha de ser extirpado de un donante después de su muerte, ésta debe haber sido certificada de manera independiente por dos o más médicos que no tengan nada que ver con dicho trasplante. La muerte será determinada por la opinión de cada médico. Para determinarla, cada médico utilizará métodos científicos reconocidos y se basará en criterios conformes con las reglas de ética y las normas profesionales establecidas por la asociación médica nacional y otros organismos médicos competentes.” (AMM, n.3)

5. Hans Thomas hace esta observación: la medicina tiene la obligación de cerciorarse de la muerte real del donante aun cuando éste no ponga objeción al hecho de que se le puedan extirpar los órganos estando vivo.
“La voluntad del paciente no puede justificar una acción éticamente reprochable. Esto es válido tanto en el caso de muerte solicitada como cuando no se accede a amputar la pierna sana de un mendigo que lo desea porque espera obtener así elevados ingresos. También en la cuestión central de la Medicina de transplantes, que sigue siendo la cuestión del estado de muerte cerebral, la voluntad del donante no sustituye la justificación objetiva ética”
Bibliografía
Blázquez, Niceto. Bioética fundamental. Madrid, BAC, 1996
Desclos, Jean. Transplantes de órganos, un acto de amor. Bs.As., Ed. San Pablo, 1994
Mosso, Carlos José. Derecho, Moral y vida. Bs.As., Cruzamante, 1997.
Declaración de la Asoc. Médica Mundial sobre el transplante de órganos humanos. (39ªAsamblea Méd.Mund., Madrid, 1987)

Magisterio:
Juan Pablo II. Encíclica Evangelium Vitae. 25/3/1995
Pontificio Consejo para la Pastoral de los Agentes Sanitarios. Carta de los Agentes Sanitarios.(CAS) 1995
Congregac. para la Doctrina de la Fe. Donum Vitae
Juan Pablo II. Discurso a los participantes en un Congr.sobre Transp.., 20/6/1991
Juan Pablo II. Discurso con ocasión del XVIII Congr. Intern. de la Soc. de transplantes (29/8/2000)
Catecismo de la Iglesia Católica
Documento del Episcopado Español (Comisión Episcopal de Pastoral ) del año 1984.-
Declaración conjunta del Episcopado Alemán y la Iglesia Evangélica de ese país del 2 de julio de 1990.-

Artículos
Thomas, Hans. Ética de los transplantes
Shewmon, Alan. Determinando el momento de la muerte: nuevas evidencias, nuevas controversias (Conf. dada en las Jornadas de Bioet. en la Universidad de Navarra, oct.1999)

Legislación Argentina:
- Ley 24.193
- Ley 26.066 del 22/1/2006







ÍNDICE

1)-Nombre y clases
2)- Realización
3)- Valoración moral
3.1. Condiciones generales
3.2. Distintos casos
A- El autotransplante
B- Entre vivos
C- Donante muerto
D- De animal a ser humano (xenotransplantes)[7]
E- Clonación y transplantes
4)- La legislación argentina
5)-Dificultad para determinar el momento exacto de la muerte

Bibliografía


[1] Una vez que muere la persona comienza el proceso de desintegración de los órganos y tejidos
[2] Mientras redacto este artículo se pone al descubierto una vez más a un genocida: un médico porteño con muchos años en su profesión, que se dedica a masacrar niños en el vientre materno para poder pasar sus vacaciones en Punta del Este. Con todos los conocimientos que se tienen hoy día, con ecografías a todo color, ya no tienen excusa…
[3] P.ej. en Evangelium Vitae, n.68 ss.
[4] “En virtud de su unión sustancial con un alma espiritual, el cuerpo humano no puede ser reducido a un complejo de tejidos, órganos y funciones…ya que es parte constitutiva de una persona, que a través de él se expresa y se manifiesta” (Donum vitae, 3)
[5] Ej: válvulas biológicas en las operaciones de corazón extraídas de cerdos
[6] Profesor de Neurología Pediátrica. Medical School UCLA, Los Ángeles
[7] Ej: válvulas biológicas en las operaciones de corazón extraídas de cerdos

miércoles, 16 de abril de 2008

LA AMISTAD CRISTIANA

LA AMISTAD CRISTIANA


Lo que sigue es un florilegio sobre un tema carísimo a nuestro corazón: la amistad. Como se hará evidente por su lectura, cuatro son los autores más citados. Dos de ellos paganos: Aristóteles y Cicerón; dos cristianos: Santo Tomás y Aelred de Rielvaux.[1] Pero en este tema se aplica bien aquello de que “la gracia supone la naturaleza”, porque éstos no hacen sino glosar a aquellos. (Añadiendo, evidentemente, algunos elementos cristianos). [2]
Cuando uno consulta los manuales de vida espiritual encuentra siempre como medios de santificación: los sacramentos, la oración, etc., pero nunca o muy pocas veces, este regalo de Dios tan necesario para caminar hacia Él. Y en estos momentos, en que el mundo se ha vuelto tan hostil al Evangelio, estamos persuadidos de la necesidad del apoyo de nuestros hermanos en la fe.



La Providencia me ha conducido por diversos caminos. En cada rincón del mundo he trabado amistad con gente de diversas condiciones, movido por la premisa de San Agustín “…o bien porque Dios está en el amigo, o para qué esté en el amigo”.
Por eso estas líneas van dirigidas a ellos, a mis amigos del norte y del sur; los de la izquierda y de la derecha; a los que encuentro en estos días que me regala Dios; aquellos que quisiera volver a encontrar; y aquellos que espero encontrar en el Reino de la amistad indefectible



INDICE GENERAL

A- Naturaleza (Qué es la amistad)
B- Clases de Amistad
C- Necesidad
D- Excelencia
E- Rasgos de la verdadera amistad
F- El fin y la traición
G- La muerte del amigo
H- La ronda eterna


Aunque no se trata de un largo escrito, hemos querido facilitar su lectura diviendo el opúsculo en 100 items.






“Si destierras de ti a Jesús y lo pierdes, ¿adónde irás?; ¿a quién buscarás por amigo?

Sin amigo no puedes vivir contento; y si no fuere Jesús tu especialísimo amigo, estarás muy triste y desconsolado.
Pues sobre todos tus amigos sea Jesús amado singularísimamente.
Ama a todos por amor de Jesús, y a Jesús por sí mismo. Sólo a Jesús se debe amar singularísimamente, porque El solo se halla bueno y fidelísimo, más que todos los amigos. Por Él y en El debes amar a amigos y enemigos y rogarle por todos.”

Imitación de Cristo, II, 8





A)- NATURALEZA

1. Evidentemente, la condición previa de la amistad es el conocimiento mutuo. Porque, ¿cómo habríamos de amar a aquel que no conocemos? Esto, es tal vez, una verdad de perogrullo, pero que no todos tienen en claro. Porque muchos hablan de sus ‘amigos’, y se trata de personas a las que apenas conocen.

2. Este conocimiento permite la ELECCION y la PRUEBA, de las cuales habla Rielvaux, siguiendo en ello la Sagrada Escritura: “Si quieres hacerte amigo con uno, sea después de haberle experimentado y no te entregues a él con ligereza” (Eclo.6,7). Porque se puede tener amistad en sentido amplio, con muchos, pero solo pocos en sentido estricto. [3]
Eclo. 6, 6: “Vive en amistad con muchos; pero toma a uno entre mil para consejero tuyo.”
3. ELECCIÓN: Rielvaux aconseja no elegir como amigos a los que tienen los siguientes defectos:
3.1. Coléricos: “No te acompañes del iracundo ni te vayas con el colérico. Para que no aprendas sus maneras y no pongas lazos a tu vida”. (Prov. 22, 24-25)
Ahora bien, el interlocutor (del diálogo imaginario) le objeta tener un íntimo amigo colérico. A lo que el monje responde: “Hay personas naturalmente irascibles que sin embargo logran dominar y controlar tan bien su apasionado temperamento que no caen jamás en los cinco defectos que según la Escritura destruyen y envenenan la amistad, aunque a veces hieran al amigo por un gesto, una palabra inconsiderada o un celo intempestivo. Si nos acaece trabar amistad con gente de esa clase, debemos soportarla con paciencia; y ya que estamos seguros del afecto de un tal amigo, debemos perdonarle todas sus intemperancias al hablar u obrar, o en todo caso, advertirle de sus excesos, sin amargura y con tacto”. (p.59)

3.2. Inestables: no se puede confiar en alguien que cambia de parecer todo el tiempo, que no tiene estabilidad emocional. (Evidentemente el lazo de amistad no será sólido y perdurable.)
3.3. Susceptibles: ya que se sienten heridos, atacados, maltratados a cada instante; porque el amigo habló con otro y no se lo dijo a él (tal vez piensa que hablan mal de él...); cuando lo vea comportarse afablemente con otra persona se sentirá celoso; cuando su amigo le haga reproches lo sentirá como un ataque; cuando lo alabe pensará que se está burlando de él.
3.4. Parlanchines: porque son capaces de develar los secretos del amigo, o porque murmurarán de él.

4. PRUEBA: Dijimos que Rielvaux aconseja probar al que será nuestro amigo, antes de entregarle nuestro corazón, de abrirle las puertas de nuestra intimidad. [4]
Esa prueba debe versar sobre:
4.1. La fidelidad: es decir, si su cariño es estable; si podremos confiarle todo asunto, etc.
“El amigo ama en todo tiempo; es un hermano para la desventura”. (Prov.17,17)
4.2. La intención: si no es interesado. Hay que amar al amigo como uno se ama, es decir, sin esperar correspondencia ni recompensa. (Am. 80)[5]
4.3. El sentido común:
a- para darse cuenta de las necesidades del amigo
b- qué pedirle y en qué momento
c- de qué alegrarse o entristecerse con él y por él
d- cuándo y cómo ayurdarlo a corregirse de sus extravíos y defectos.
4.4. Su paciencia


5. De ese conocimiento y frecuentación nace el amor. “La amistad es lo más perfecto en la línea del amor. Por tanto en este género debe incluirse la caridad, que es una cierta amistad entre el hombre y Dios” (3 Sent. d. 27, a.2, 1)[6]
No toda amistad implica caridad, ya que existe la amistad en el orden natural (es decir, afecto natural); ni toda caridad implica amistad, ya que Dios puede amarnos, y sin embargo, nosotros no corresponder a ese amor.

6. Obviamente, no puede existir amistad sin correspondencia en el amor (no hay amistad de uno sólo). “Para que la amistad sea firme y verdadera, los amigos deben amarse mutuamente.” (In Jn. XIII, l.7, 1838) [7]

7. “Cuando el afecto o el apetito se llena de la forma del bien que es su objeto, se complace en él y de tal manera se le une que permanece fijo en él; y entonces decimos que lo ama. Por tanto el amor no es otra cosa que la transformación del afecto en la cosa amada.” “Y ya que cuanto se convierte en forma de otro se hace uno con él, así por el amor que ama se hace uno con el amado, que es la forma del amante. Por ello dice el Filósofo en Ethic. IX que el amigo es otro yo” (3 Sent., d.27, q.1, a.1)

8. El amor a sí mismo, base del amor al amigo: “Los sentimientos de afección que se tiene a los amigos, y que constituyen las verdaderas amistades, tienen su origen, al parecer, en la que el hombre se tiene a sí mismo” ( In Ethic. IX, c.4)
9. “Se concede que debe amarse, sobre todo, al que es nuestro mejor amigo, siendo el mejor amigo el que quiere más sinceramente el bien de su amigo por este amigo mismo... Pero éstas son precisamente las condiciones que se cumplen cuando se trata de sí mismo, así como se dan igualmente bajo esta relación todas las demás condiciones, en vista de las que se define habitualmente el verdadero amigo, porque ya hemos sentado que todo sentimiento de amistad parte, ante todo, del individuo, para derramarse después sobre los demás”. (c.8)


10. Aristoteles había dicho: “...Y al amar al amigo aman su propio bien, pues el bueno, al hacerse amigo de alguien, se convierte en un bien para aquel de quien es amigo. Cada uno ama, por tanto, su propio bien, y a la vez paga con la misma moneda en querer y placer; se dice, en efecto, que la amistad es igualdad, y esto se da sobre todo en la de los buenos”. (VIII, 1157 b)

11. Y existe una razón profunda: estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, por lo que amamos como Dios ama. ¿Cómo ama Dios? Primero se ama a sí mismo y de la superabundancia de ese amor nos ama a nosotros. Y nosotros amamos a Dios, porque es nuestro bien. Dios quiso para nosotros, como fin de nuestra existencia, la felicidad. Ahora bien, la felicidad real y perfecta no es otra que Dios mismo. (II-II, q. 27, a.3)

12. “La unión, con respecto al amor, tiene una triple relación:
- un tipo de unión es causa del amor, y ésta es la unión substancial respecto al amor con que uno se ama a sí mismo;
- en cuanto al amor con que uno ama a los demás, se trata de una unión de semejanza;
- finalmente, hay una unión que es esencialmente el mismo amor: se trata de la unión según el afecto, la cual se asemeja a la unión substancial, en cuanto el amante, en el amor de amistad, se une con el amigo como consigo mismo” (I-II, q. 28, a.1, ad 2; Cf. 3 Sent. d.27, a.1., a.1 c.) [8]


La benevolencia (la simpatía) no es amistad, aunque es su raíz.
13. “ La benevolencia se parece al sentimiento amistoso, pero no es ciertamente amistad; en efecto, la benevolencia se da incluso hacia personas que no conocemos y pasa inadvertida, y la amistad no. Ya hemos dicho esto antes. Tampoco es afecto, porque no tiene la tensión ni el deseo que acompañan al afecto. Además, el afecto se produce con el trato, y la benevolencia puede surgir de repente... Parece, sin embargo, que la benevolencia es el principio de la amistad, así como el placer visual lo es del amor, porque nadie ama si antes no ha gozado con la forma visible del ser amado, pero el que se complace con la forma que ve no ama más por ello, sino solo cuando desea al ausente y anhela su presencia. De la misma manera, pues, tampoco es posible ser amigos sin haber sentido benevolencia, pero los que la sienten no por eso quieren más, porque únicamente desean el bien de aquellos para quienes tienen benevolencia, pero no harían nada con ellos ni se tomarían ninguna molestia por ellos. Por eso, de una manera traslaticia, podría decirse que la benevolencia es amistad inactiva que, en el transcurso del tiempo y llegada al trato, se convierte en amistad, pero no en amistad por interés o placer, puesto que tampoco la benevolencia obedece a estas causas. El que ha sido favorecido otorga su benevolencia a cambio de lo que recibió, y al hacerlo obra justamente; pero el que quiere hacer bien a alguien pensando ser después prosperado gracias a aquel, no parece que tiene benevolencia hacia él, sino más bien hacia sí mismo, así como tampoco es su amigo si le sirve con vistas a alguna utilidad. En general, la benevolencia surge por alguna virtud y bondad, cuando una persona nos parece noble, o viril, o algo semejante ...”

( Et., IX, 1166 b- 1167 a)
B)- CLASES DE AMISTAD

14. Siguiendo el análisis de la naturaleza de la amistad, y para distinguirla de las que aparentan serlo, podemos distinguir tres clases de “amistad” , tal como lo hace Aristóteles.[9]
a- La carnal: es decir la unión en el vicio. Se establece sin discernimiento. Es el “compañerismo”; el estar juntos para matar el tiempo; el tener alguien con quien ir de juerga . Se da muchas veces en la adolescencia. Muere fácilmente porque es solo una brisa, es paja, es fuego de un instante.
b- La mundana o por conveniencia: la que se establece para obtener un beneficio temporal. P.ej., hacer negocios juntos. No es necesariamente mala, pero sí muchas veces superficial y pasajera.
c- La espiritual o verdadera amistad: que se fundamenta en la semejanza de vida, costumbres y gustos, entre gente honrada.

15. “La amistad perfecta es la de los hombres buenos e iguales en virtud; porque éstos quieren el bien el uno del otro en cuanto son buenos, y son buenos en sí mismos; y los que quieren el bien de sus amigos por causa de éstos son los mejores amigos, puesto que es por su propia índole por lo que tienen esos sentimientos y no por accidente; de modo que su amistad permanece mientras son buenos, y la virtud es una cosa permanente. Cada uno de ellos es bueno absolutamente hablando y bueno para su amigo, pues los buenos son a la vez agradables absolutamente y agradables los unos para los otros; porque para todo hombre son agradables las actividades propias y las semejantes a ellas, y los buenos tienen las mismas actividades o parecidas. Es razonable que una amistad así sea permanente; reúne, en efecto, en sí todas las condiciones que deben tener los amigos; toda amistad es por causa de algún bien o placer, ya absoluto ya para el que ama; y se apoya en alguna semejanza; pues bien, en ésta se dan todas las condiciones dichas por la índole misma de los amigos, pues, además de la semejanza en las otras cosas, lo que es absolutamente bueno es también absolutamente agradable, y eso es lo más amable en el más alto grado; por tanto, el afecto y la amistad alcanzan en ellos el más alto grado y excelencia.
Es natural, sin embargo, que tales amistades sean raras, porque los hombres así son pocos.”
(Ética, VIII, 1156b)


16. Por eso Cicerón define la amistad como la unión afectuosa de dos personas en todas las cosas de orden divino y humano.

(“... omnium divinarum humanarumque rerum cum benevolentia et caritate consensio”)

17. “La primera y verdadera amistad será para nosotros la de los hombres virtuosos y buenos, que se aman en cuanto son buenos y virtuosos. Las otras amistades lo son verdaderamente por su semejanza con ésta. Los que son amigos por estos motivos inferiores, lo son siempre bajo la influencia de algo bueno, así como de algo semejante que hay entre ellos y que los aproxima, porque el placer es un bien a los ojos de los que lo buscan”.
( Com. Et. VIII, c.4)

18. San Agustín:
“Mi amigo me es familiarísimo... concuerda conmigo en lo que respecta a la religión, lo cual es indicio clarísimo de un verdadero amigo; porque la amistad ha sido definida de modo rectísimo y santísimo como el sentir igualmente sobre todas las cosas humanas y divinas, con benevolencia y caridad”. [10] ( Contra Acad., III, c. 6, n. 13)
“Verdaderamente ama a su amigo quien ama a Dios en el amigo, o bien porque Dios está en el amigo, o para qué esté en el amigo”. (Sermo 361, 1, In Dedic. Eccl. II, 2)


19. Santo Tomás[11]:

“La amistad es lo más perfecto entre todo aquello que se refiere al amor, y todo lo incluye” ( 3 Sent., d. 27, q. 1, a. 1 c.)
20. “La caridad no es un simple amor, sino que tiene razón de amistad” (II-II, q.25; a. 2 )[12]
21. “El amor del amigo es por tanto algunas veces menos meritorio, porque el amigo es amado por sí mismo, pues les falta la razón de la amistad de caridad, que es Dios”. ( II-II, q. 27, a.8, ad 2)


C)- NECESIDAD

La amistad es necesaria a la felicidad del hombre:

22. “... Es lo más necesario para la vida. Sin amigos nadie querría vivir, aun cuando poseyera todos los demás bienes; hasta los ricos y los que tienen cargos y poder parecen tener necesidad sobre todo de amigos; porque de que sirve esa clase de prosperidad si se la priva de la facultad de hacer bien, que se ejerce preferentemente y del modo más laudable respecto de los amigos? O ¿cómo podría tal prosperidad guardarse y preservarse sin amigos? Porque cuanto mayor es, tanto más peligra. En la pobreza y en los demás infortunios se considera a los amigos como el único refugio. Los jóvenes los necesitan para evitar el error; los viejos para su asistencia y como una ayuda que supla las menguas que la debilidad pone a su actividad; los que están en la flor de la vida, para las acciones nobles: “dos marchando juntos”, así, en efecto, están mas capacitados para pensar y actuar.” ( Et., VIII, 1155 a)
23. “ Pero parece absurdo atribuir al hombre feliz todos los bienes y no darle amigos, que parecen constituir el mayor de los bienes exteriores. Y si es más propio del amigo hacer bien que recibirlo, y es propio del hombre bueno y de la virtud favorecer, y más noble hacer bien a los amigos que a los extraños, el hombre bueno tendrá necesidad de amigos a quienes favorecer. Por eso se investiga también si los amigos se necesitan más en la prosperidad que en el infortunio, puesto que el desgraciado necesita bienhechores y los afortunados personas a quienes hacer bien. Es probablemente absurdo hacer al hombre dichoso solitario, porque nadie querría poseer todas las cosas a condición de estar solo; el hombre es, en efecto, un animal social, y naturalmente formado para la convivencia. Esta condición se da también en el hombre feliz que tiene a todo aquello que es un bien por naturaleza, y es claro que pasar los días con amigos y hombres buenos es mejor que pasarlos con extraños y con hombres de cualquier índole. Por tanto, el hombre feliz necesita amigos”. (Et., IX, 1169 b)


24. “Creo que suprimen el sol del mundo aquellos que quitan de la vida la amistad; nada mejor nos ha sido dado por los dioses, nada más agradable”. (Am.47)[13]

25. “No es posible que un hombre solo pueda ser feliz. Esto contraría la voluntad de todos los hombres. Ninguno puede elegir una vida únicamente para sí, quiero decir, solo, aun cuando gozase de todos los otros bienes.”
26. “Parece irrazonable que un hombre feliz tenga todos los bienes exteriores, y carezca de amigos; puesto que los amigos son el mayor de todos los bienes exteriores” (Com. Et., IX, c.10)
27. “Sine amico nemo vivere potest” Nadie puede vivir sin amigos (II-II, q. 74, a.2)

28. “Un hombre solo no puede alegrarse de nada, sino cuando tiene amigos para compartir dicho bien” (In Ps. 8, 5)






D)- EXCELENCIA DE LA AMISTAD

29. “Ved cuán bueno y deleitoso es convivir juntos los hermanos” (Ps. 132, 1)


Un amigo, un tesoro

30. “Pero la amistad no es solo algo necesario, sino algo hermoso. Efectivamente, alabamos a los que aman a sus amigos, y el tener muchos amigos se considera como una de las cosas mejores, y hasta identificamos en nuestra opinión hombres buenos y amigos. (Et., VIII, 1155 a)

31. Eclo. 6, 14-15: “El amigo fiel es una defensa poderosa; quien le halla, ha hallado un tesoro.
Nada hay comparable al amigo fiel; ni hay peso de oro ni plata, que sea digno de ponerse en balanza con la sinceridad de su fe.”

32. Ecl. 4, 9-10: “Mas valen dos que uno solo; porque así sacan más fruto de su trabajo. Pues si caen, el uno puede levantar a su compañero. Mas ¡ay del solo si cae y no hay segundo que le levante!”
El amigo, don de Dios

33. Eclo. 6,16-17: “Bálsamo de vida y de inmortalidad es un fiel amigo; aquellos que temen al Señor le encontrarán.
Quien teme a Dios logrará igualmente tener buenos amigos; pues como él así es su amigo”.

34. “Entre las realidades humanas no hay nada más santo que desear, nada más provechoso que buscar, nada más difícil para encontrar, nada más dulce de experimentar, nada más fructuoso que cultivar”. (Rielvaux, p.39)





E)- ¿CUÁLES SON LOS RASGOS DE LA VERDADERA AMISTAD?

a- Ciertos puntos en común:

35. “ Unos la consideran como una especie de semejanza, y que los que son semejantes se hacen amigos, y por eso se dice ‘tal para cual’, ‘cada oveja con su pareja’, etc.” (Et, VIII, 1155 a)

36. “Como la amistad consiste en una cierta igualdad, quienes son muy desiguales no parece que puedan unirse en amistad. Así, pues, para que pudiese existir una mayor familiaridad entre el hombre y Dios, convenía en beneficio del hombre, que Dios se hiciese hombre; porque aun en el nivel natural, sólo uno un hombre es amigo de otro hombre” (C.G. IV, c.54, n.6)

37. “En el amor de amistad salimos de nosotros mismos, hacia aquellos que están fuera de nosotros mismos: porque los consideramos, al amarlos con este tipo de amor, como si fuesen nosotros mismos; y así, el don que les comunicamos es nosotros mismos. Por ello en el amor de amistad la semejanza es causa de amor; pues no amamos al otro sino porque nos sentimos unos con él” (In Jn., XV. l. 4, 2036)

38. “Uno ama a otro como a sí mismo, porque mantiene con él una comunión mutua; pues cuando dos seres conviven en una sola cosa, pueden considerarse bajo ese aspecto como una sola cosa; y así, cada uno considera al otro como a sí mismo” (De Perf. Vitae Spir., c.13)

39. “Entre dos personas puede haber amor, pero no amistad, cuando existe una gran distancia entre ellas; porque no pueden compartir al mismo nivel, lo que es propio de la amistad. Dios, sin embargo, aunque dista infinitamente de las creaturas, no obstante actúa en todas y en todas está presente; por ello puede salvarse (en Él) la esencia de la amistad” (3 Sent. d.1, q.1, a.1, ad 2)

40. “También se dice a veces que el amigo es el que convive con nosotros, que tiene los mismos gustos, que se regocija con los mismos goces, que se aflige con los mismos pesares”. (Et, IX, c.4)

b- El amigo ama lo que ama el amigo:

41. “Por eso es propio del amigo tener un mismo querer y no querer con el amigo” (C.G., l.4, 21, n.8)
42. “El amigo no ama solamente al amigo con quien está unido por amor de amistad; sino también todo aquello que le pertenece, aun cuando no espere de ello un amor en correspondencia” (3 Sent. d. 27, q.2, a.1, ad 8)

Amamos a los amigos de nuestros amigos, aun cuando tal vez, no lo sean nuestros:

43. “ La amistad se extiende a otro, de una doble manera:
- primera, en sí misma, la amistad sólo se dirige al amigo.
- Pero de otra manera, se dirige también a otro, por motivo de otra persona; como si alguien tiene amistad con un hombre, por motivo de él extiende tal amistad a cuantos le pertenecen, aun a aquellos que tal vez nos ofenden u odian”. (II-II, q. 23, a.1, ad 2; cf. ad 3)

44. “ Mientras mayor y más profunda es la amistad con una persona, tanto más tiende a abrirse a otros por razón del amigo...” (De Carit., q. 1, a.4., ad 11; Cf. I-II, q. 23, a.1, ad 2)


c- Apoyar al amigo en las dificultades y alegrarse en sus gozos:

45. “¿Necesitamos más a los amigos en la prosperidad, o en el infortunio? En ambas situaciones se los busca, pues los que pasan por un infortunio necesitan asistencia, y los prósperos quienes convivan con ellos y a quienes favorecer, porque quieren hacer bien. La amistad es, por consiguiente, más necesaria en el infortunio, y por eso se necesitan entonces amigos útiles, pero es más noble en la prosperidad y por eso se busca también amigos buenos, porque es preferible favorecer a éstos y tratar con ellos. La presencia misma de los amigos es grata tanto en la buena como en la mala fortuna. Los que pasan por una aflicción, en efecto, se sienten aliviados cuando sus amigos se conduelen con ellos. A este respecto, podría uno preguntarse si es como si los amigos tomaran parte de nuestra carga, o no es esto, sino que su presencia, que nos es grata, y la conciencia de que se duelen con nosotros, hacen menor la pena. Sean éstas o alguna otra las causas del alivio, dejémoslas; el hecho es que manifiestamente ocurre lo que hemos dicho.
Esta presencia de los amigos parece, sin embargo, ser en cierto modo mixta. El hecho de ver a los amigos es grato, especialmente para el que pasa por una desgracia, y viene a ser una especie de ayuda contra el dolor (porque el amigo puede consolar con sólo verlo y con la palabra, si tiene tacto; conoce, en efecto, el carácter de su amigo sabe lo que le agrada y lo que le disgusta); pero, por otra parte, es doloroso ver al amigo afligirse con movtivo de las desgracias propias, porque todo hombre rehuye ser causa de dolor para sus amigos. Por eso los hombres de naturaleza fuerte procuran evitar que sus amigos tomen parte en sus penas, y todo el que no es excesivamente insensible al dolor no soporta el que en aquellos se produce, y en general no admite compañeros de duelo, porque él mismo no se complace en él; en cambio, las mujeres y los hombres semejantes a ellas se gozan en tener quienes se lamenten con ellos, y los quieren como amigos y partícipes de su dolor. Pero es evidente que en todo hemos de imitar al mejor.
La presencia de los amigos en la buena fortuna incluye a la vez el pasar el tiempo agradablemente y el tener conciencia de que nuestros amigos se gozan con nuestro bien. Por eso parece que deberíamos invitarlos gustosamente a nuestras alegrías (porque es noble hacer bien a otros), y rehuir en lo posible invitarlos a participar en nuestros infortunios, porque los males se deben compartir lo menos posible; de ahí aquello de “basta que yo sea desgraciado”. Debemos llamarlos a nuestro lado sobre todo cuando, a costa de una pequeña molestia por su parte, han de sernos de gran ayuda. Recíprocamente, está bien acudir junto a los que pasan adversidad sin que nos llamen, y de buena voluntad (porque es propio del amigo hacer bien, y sobre todo a los que lo necesitan y no lo han pedido, lo cual es para ambos más noble y grato); y en las alegrías, colaborar gustosos (pues también en ellas se necesita a los amigos); pero ser lentos en aceptar favores, porque no es noble estar ansioso de ser favorecido. Sin embargo, hemos de guardarnos igualmente de adquirir reputación de displicentes por rechazarlos, pues algunas veces ocurre.” (Et., IX, 1171 a-b)

46. “Porque es propio de la amistad que el amigo se deleite con la presencia del amigo, que se goce con sus obras, y encuentre en él consuelo de todas sus ansias. Por eso en todas nuestras tristezas acudimos de inmediato a los amigos para consolarnos.” (C.G.IV, 22, n.22)
47. “En el amor de amistad el amante está en el amado, en cuanto juzga suyos los bienes y los males del amigo, haciendo suya la voluntad del amigo. Es como si él mismo sufriese y se sientiese afectado con el bien o el mal del amigo. Por ello es propio de los amigos el gozar y el entristecerse por los mismos motivos ... Y así, en cuanto el amigo estima como propio todo cuanto corresponde al amigo, el amante está en el amado, haciéndose con él una misma cosa” (I-II, q.28, a.2)
48. “Todo aquello que ama, es deleitable para quien lo ama, puesto que el amor es una unión y connaturalidad con el amado” (I-II, q.32, a.3, ad 3)

49. “La compasión del amigo sirve de consuelo: porque la adversidad se convierte en un solo peso llevado por los dos; y especialmente porque toda tristeza disminuye con la mezcla del amor. Porque es algo sumamente deleitable experimentar la amistad del otro, lo que nos sucede especialísimamente cuando el otro nos muestra su compasión en la adversidad”. (In Job, II, l.1, a.2)

50. “Es costumbre de los amigos, cuando uno de ellos va a ser exaltado, que esto sirva para que el otro no se desconsuele por su partida.” ( In Jn. XIV, l. 8, 1966)

51. “ Y porque la tristeza y el dolor son causadas por el propio mal, en tanto que uno se entristece o duele de la tristeza o miseria ajena en cuanto la aprehende como suya. Y esto sucede doblemente: de una manera, en cuanto a la unión afectiva, lo que sucede por el amor. Porque el amante considera a su amigo como a sí mismo, y el mal de aquél como suyo propio: por ello sufre con el mal del amigo, como con el propio” (II-II, q.30, a.2)

d- La convivencia:

52. “¿No se sigue de todo esto que, así como para los amantes la vista es el sentido más precioso prefieren este sentido a los demás, porque es el que más contribuye a que el amor exista y nazca, para los amigos lo preferible a todo es la convivencia? La amistad es en efecto, una comunidad, y la disposición que uno tiene para consigo mismo, la tienen también para el amigo. Tratándose de uno mismo, la sensación de la propia existencia es amable, y, por tanto, también cuando se trata de la del amigo. Ahora bien, esa sensación se actualiza en la convivencia, de modo que es natural que los amigos aspiren a ella. Y, sea lo que fuere aquello en que cada uno hace consistir el ser, o aquello por lo cual quieren vivir, en eso quieren pasar el tiempo con sus amigos; y así unos beben juntos, otros juegan juntos, otros se entregan juntos a los ejercicios gimnásticos, o a la caza, o la filosofía, y todos ellos pasan los días juntos en aquello que más aman en la vida; porque queriendo convivir con sus amigos, hacen las cosas que, a su juicio, producen la convivencia, y de ellas participan en común. Así la amistad entre hombres de condición baja es mala (puesto que, careciendo de firmeza, se asocian para cosas bajas, y se vuelven malvados al hacerse semejantes los unos a los otros); en cambio, la que existe entre hombres buenos es buena, y aumenta con el trato, y parece incluso que se hacen mejores, ejercitándose y corrigiéndose mutuamente; toman, en efecto, los unos de los otros, modelo de aquello que les agrada, por lo que se dice de nobles acciones.”
( Et., IX, 1171 b -1172 a)

53. “La amistad consiste en una sociedad, en la cual los amigos se aman entre sí, conviviendo y haciendo las mismas cosas” (3 Sent., d.28, q.1, a.1; Cf. III, q.75, a.1)
La amistad es un hábito que consiste en un amor permanente, de una ‘cuasi virtud’, que exige por tanto continuidad.
54. “ Ni la amistad ni la caridad pueden existir sino entre aquellos que participan de una misma vida” (3 Sent. d. 28, q.1, a.3)
55. “Es propio del amor mover a la unión, como dice Dionisio. Como quiera que el afecto del que ama está de alguna manera unido al objeto amado por cierta semejanza a convivencia que hay entre ellos el apetito tiende a verificar la unión en el sentido de que quiere completar la unión comenzada en el afecto. Por esto los amigos se complacen en encontrarse, en conversar y en convivir juntos.” (CG, l.I, c.91)
56. “En todo amante nace un deseo de unirse a su amado tanto cuanto sea posible; y por eso la convivencia es agradabilísima para los amigos” (CG l.III, c.153)


e- Corresponder al amor del amigo

57. “... Porque ésta es la intención principal de quien ama: el que el amado le corresponda con amor: pues a ello tiende principalmente el empeño del amante: a atraer hacia su amor al amado; y si esto no sucediese, necesario sería dejar de amar” (C.G. III, c.151, n.2)

58. Pero “En la amistad sucede que, en ocasiones, no es posible responder por vía de igualdad; sino basta que, para darse amistad en condición de igualdad, el amigo corresponda con lo que pueda” (1 Sent. d.17, q.1, a.1, ad 7)


f- La confianza más absoluta:

Al amigo se le puede comunicar los pensamientos, los dolores, las vivencias, más íntimos, con la seguridad de que no las comunicará a nadie sin nuestro consentimiento.

59. “Sólo a los amigos se revelan los propios secretos” (I-II, q.172, a.4, ad 2)
60. “Siendo signo de verdadera amistad comunicar al amigo los propios secretos del corazón... les dio signo de una verdadera amistad por lo que a su parte tocaba...” (In Jn. XV, l.3, 2016)
61. “Entre los amigos sólo hay un alma y un corazón; por ello no parece que un amigo ponga fuera de su corazón lo que revela al amigo”
62. “No sólo es propio de la amistad que el amigo revele al amigo sus secretos, sino es necesario también que le comunique todo cuanto tiene ... es decir, que venga en su auxilio proporcionándole todo cuanto es suyo; por eso es propio del amigo tener un mismo querer y no querer con el amigo”.
(In Jn. XV, l.3, 2016; C.G. IV, c.21, n.6, y c.22, n.2)
63. “Así muestra cómo fue privilegiada tal revelación, en cuanto a él (Moisés) reveló sus secretos más familiarmente que a los demás, como se habla con un amigo” (4 Sent., d.49, a.7, ad 4)






g- Dar todo por el amigo:

64. “Lo que hacemos por los amigos, es como si lo hiciésemos por nosotros mismos” (I-II, q.77, a.4, ad 4)
65. “... Al amigo basta exponer la necesidad del amigo, sin añadir petición alguna; pues el amigo quiere el bien de su amigo como si fuese suyo, y está dispuesto a aliviar también el mal del amigo como el suyo propio. Lo que es verdad cuando el amigo ama verdaderamente.” ( In Jn. XI, L.1, 1475)
66. “Hay quienes desprecian los bienes exteriores por el amor del prójimo, o bien administrando todo cuanto poseen en favor del otro, o bien ayudando con ello totalmente a sus necesidades..
Un segundo grado de amor sería que alguno se entregase a toda suerte de trabajos por el amor del prójimo...
Y el tercer grado de amor sería el que entregase su vida por sus hermanos... Y no puede pensarse en un grado de amor más elevado... Por lo que en ello consiste toda la perfección del amor fraterno”. (De Perf. Vitae Spir., c.14)
“Es propio de los amigos tener en nada toda renuncia por el amigo, como dice Prov. 12. Y así, para los amigos de Dios no es ningún escándalo sufrir daños y castigos por Cristo.” (In Jn. XVI, l.1, 2069)
67. “Un amigo verdaderamente ama a su amigo cuando es capaz de ausentarse del amigo, aun por el bien del amigo” ( De Carit., q.1, a.11, ad 6; Cf. II-II, q. 184, a.7, ad 2)


68. San Ignacio de Loyola dice en sus Ejercicios: “El amor consiste en la comunicación de las dos partes, es a saber, en dar y comunicar el amante al amado lo que tiene o de lo que tiene o puede, y así, por el contrario, el amado al amante; de manera que si el uno tiene sciencia, dar al que no la tiene, si honores, si riquezas, y así el otro al otro”
( Contemplación para alcanzar amor).




h- Excelencia del amor al amigo: es más importante que amar al enemigo.

69. “Si nos preguntásemos qué es mejor y más meritorio, si amar al amigo o al enemigo, podríamos distinguir dos aspectos de este amor: primero, de parte del prójimo a quien se ama, y segundo de parte del motivo por el que se ama. En cuanto a lo primero, el amor al amigo es más elevado que el del enemigo. Porque el amigo es mejor y está más unido a nosotros, de donde es alguien a quien más conviene amar; y por tanto el amor que a él dirigimos es mejor. Por consiguiente lo opuesto es peor: quiero decir, es más grave odiar al amigo que al enemigo ... Pues como el fuego más fuertemente quema a aquel que le está más cercano, así también la caridad ama con mayor fervor a quienes le están más cercanos. Por ello, considerado en sí mismo, el amor al amigo es más ferviente y mejor que el amor al enemigo” (II-II, q.27, a.7; Cf. De Car., q.1, a.8, ad 17)

i- El desinterés:

70. “Lo propio del amor de amistad, aun cuando se le pudiesen seguir algunas utilidades, es que no ponga en ellas el ojo el amante, sino en el bien del amado. Por ello en el corazón del amante prevalece el bien amado sobre todos los demás amores o utilidades que puedan seguirse del amado” ( 2 Sent. d.3, q.4, a. 1)

71. “Se ama la felicidad grandemente, pero como un bien que se desea; en cambio, al amigo se le ama simplemente, como aquel a quien se desea dicho bien” (I-III, q. 2, a.7, ad 2)

72. “Puede afirmarse que uno tiene un éxtasis en la parte apetitiva cuando su deseo sale en cierto modo de sí mismo para dirigirse al otro ... Este éxtasis directamente produce el amor, que en absoluto es amor de amistad, y sólo relativamente de conscupiscencia; pues en el amor de amistad el afecto del amigo sale simplemente de sí, porque quiere el bien del amigo, y le hace el bien, y tiene cuidado de él, y provee por su bien, en favor del amigo mismo” (I-II, q.28, a.3)
j- La fidelidad y estabilidad

73. “... Y la igualdad y la semejanza son amistad, sobre todo la de los que son semejantes en virtud, pues, como son constantes, siguen siendo los mismos, tanto respecto de sí como cada uno respecto del otro, y ni hacen peticiones torpes ni se prestan servicios de esa clase, sino que, por así decirlo, hasta se los impiden el uno al otro, pues es propio de los buenos no apartarse ellos del bien ni permitir que se aparten sus amigos. En cambio, los malos no tienen firmeza, ya que ni siquiera permanecen semejantes a sí mismos; por un poco de tiempo sí se hacen amigos, complaciéndose en la maldad el uno del otro.”
(Et., VIII, 1159)

74. Eclo. 6,15: “Nada hay comparable al amigo fiel”
75. Eclo. 22, 28.29.31:
“Guarda fidelidad al amigo en medio de su pobreza, a fin de poder de gozar también de su prosperidad.”
“En el tiempo de su tribulación manténte fiel a él, si quieres también ser llamado a la parte de su herencia.”
“No me avergonzaré de saludar al amigo, ni me retiraré de su trato; y si me vinieren males por causa de él, sabré sufrirlos”
76. Prov.17,17: “Un amigo ama en todo tiempo, es un hermano nacido para tiempos adversos”
77. Eclo. 6,14-15: “No dejes al amigo antiguo; porque no será como él el nuevo. El amigo nuevo es vino nuevo; se hará añejo, y le beberás con gusto”
78. Prov.17,9: “Quien cubre una falta, conquista amistad; quien la propala, desune a los amigos”.


k- Ayudarlo a corregirse de sus errores:

79. Es amarlo verdaderamente. Pero hay que hacerlo en lugar y momento indicados, porque una humillación pública es muestra de falta de prudencia, delicadeza y afecto.
Y así lo que quería ser medicina acaba en herida por herir el amor propio del amigo o por excitar su cólera.
Hablar con franqueza sí, pero estando solos y cuando el amigo esté de buen humor.


l- Número de amigos

80. “... También , por tanto, el número de amigos es limitado, siendo probablemente el mayor número de ellos con quienes uno puede convivir (ya que esto nos parecía lo más característico de la amistad); y que no es posible convivir con muchos, es claro... Tampoco parece posible ser amigo de muchos, y por eso tampoco lo es amar a varias personas. El amor tiende a ser un grado extremo de amistad, y éste sólo es posible respecto de una persona; por tanto, una gran amistad sólo es posible con unos pocos. Así parece ocurrir de hecho: no se hacen amigos muchos con amistad de camaradería, y las amistades célebres de que se habla, son siempre entre dos. Los que tienen muchos amigos y a todos los tratan familiarmente, dan la impresión de no ser amigos de nadie, a no ser por civilidad y se los suele llamar obsequiosos. Por civilidad o cortesía es, sin duda, posible ser amigo de muchos aun no siendo obsequioso, sino por verdadera bondad de carácter; pero por la excelencia de los amigos y por amor de los amigos mismos, no es posible serlo de muchos; gracias si se encuentran unos pocos que lo merezcan.” (Et., IX, 1171 a )



F)- EL FIN Y LA TRAICIÓN

81. “Una amistad que se interrumpe jamás ha sido verdadera”. (S.Jerónimo, Carta 3, 6)

82. También se discute si deben deshacerse o no las amistades cuando los amigos no siguen siendo como eran. ¿No es claro que, cuando los amigos lo son por el interés o por el placer, no hay nada absurdo en que se separen cuando ya no reúnen aquella condición? Eran en efecto amigos del interés y del placer, y, al faltarles eso, es lógico que lo quieran. Uno podría protestar si el amigo, queriéndolo por el interés o por el placer, fingía quererlo por su carácter porque, como dijimos al principio, la mayor parte de las diferencias entre amigos se producen cuando no son amigos de la manera que creen serlo. Así cuando uno mismo se engaña y da por sentado que su amigo lo quiere por su carácter, sin que éste haga nada que justifique esa idea, deberá culparse a sí mismo; pero cuando es víctima de la hipocresía de otro, es justo acusar al otro, y más que a los falsificadores de moneda, por cuanto su delito afecta a algo más valioso.
Por otra parte, si se acepta a alguien en la idea de que es bueno y luego se vuelve malo y lo parece, ¿deberá uno seguir queriéndolo?¿O no es esto posible, porque no se quiere todo, sino sólo lo bueno? Lo malo, ni es amable, ni debe serlo. En efecto, no debemos amar lo que es malo, ni asemejarnos a un ser despreciable, y se dice que lo semejante ama a su semejante. ¿Debe entonces romperse inmediatamente esa amistad? ¿O no deberá hacerse esto en todos los casos, sino sólo cuando la maldad del amigo sea incurable? Porque si admite corrección se debe más bien acudir en ayuda de su carácter o de su hacienda, por cuanto esto último es mejor y más propio de la amistad. Podría pensarse que el que en estas condiciones rompe la amistad no hace nada absurdo, puesto que él no era amigo de una persona así, y por tanto, al cambiar su amigo y no poder salvarlo, se separa de él.
Si uno de los dos amigos permanece tal como era, y el otro se hace mejor y llega a aventajarle mucho en virtud, ¿deberá éste seguir tratando al primero como amigo? ¿O no es posible? Es evidente que se produce entre ellos una gran separación, como suele ocurrir en las amistades de la infancia; porque si el uno sigue teniendo mentalidad de niño y el otro alcanza toda la madurez de un hombre, ¿cómo podrán ser amigos si no tienen los mismos gustos, y no les agradan y disgustan las mismas cosas? Esto, en efecto, no les ocurrirá por lo que se refiere a ellos mismos, y sin esto dijimos que no era posible ser amigos, porque no es posible la convivencia..
¿Deberá entonces comportarse con él como si nunca hubieran sido amigos? Sin duda debe acordarse del trato que hubo entre ellos, y lo mismo que pensamos que se debe favorecer a los amigos antes que a los extraños, así también hay que conceder algo a los que fueron, por causa de la amistad pasada, cuando la ruptura no se ha producido por un exceso de maldad.”
( Et., IX, 1165 b)


83. “En el caso en que tu amigo ha ofendido a los que debes amar tanto como a ti mismo, y a pesar de tus advertencias, no cesa de ser causa de tropiezo y caída para aquellos cuya salvación te está encomendada, sobre todo si eres afectado por el deshonor que implicarían para ti sus vicios. Porque el amor no debe anteponerse a la creencia religiosa, ni a la fe, ni a la caridad para con los conciudadanos, ni a la salvación pública”. ( Am., 76)

84. “La amistad es tanto más laudable y fácil de reconocer como virtud cuando aquel que ha sufrido la ofensa no cesa de ser lo que siempre ha sido: ama al que ya no lo ama; honra al que lo desprecia; bendice a quien lo maldice; hace el bien a aquel que trama su ruina” (Rielvaux, p.68)

85. “Pues Cristo sufrió por el abandono de sus amigos; en su fama por las blasfemias que le echaban en cara; en su honor y gloria, por los insultos y burlas... “(III, q.46, a.5)

86. “Y los amigos nos afligen doblemente: persiguiendo y abandonando; porque atormentan por el simple hecho de no ayudar” (In Ps. 37, l.7)

87. “El hombre cree algunas veces que puede confiarse al amigo y esperar en él, y sin embargo resulta engañado” (In Ps. 40)

Los traidores

88. Eclo. 6,8-10: “Porque hay amigo de ocasión, y no persevera tal en el tiempo de la tribulación. Y hay amigo que se trueca en enemigo; y hay amigo que descubrirá su odio, contiendas e injurias. Hay también algún amigo, compañero en la mesa; que en el día de la necesidad ya no se dejará ver”.
89. Eclo. 12,8: “No se conoce al amigo en la prosperidad; y en la adversidad no quedará oculto el enemigo”
90. Eclo. 22,25: “El que tira una piedra contra los pájaros, los hace huir; así también el que habla mal del amigo rompe la amistad.”
27: “Si has dicho al amigo palabras pesadas, no temas; porque hay lugar a la concordia; pero dicterios, desvergüenzas, orgullo, revelación de un secreto, golpe a traición; por todas estas cosas sí que huirá el amigo”.
91. Eclo. 37,1 ss.: “Todo amigo dirá: ‘Yo también he trabado amistad contigo. Pero hay amigos que lo son sólo de nombre. ¿No es un disgusto semejante a la muerte que el compañero y el amigo se cambien en enemigos”


La reconciliación
92. Eclo.22,26: “Aunque hubieres desenvainado la espada contra el amigo, no desesperes; pues todavía podrás reconciliarte con él”.

No pelearse por cosas materiales
93. Eclo. 7,20: “No quieras romper con el amigo porque tarda en volverte el dinero; y no desprecies a tu carísimo hermano por causa del oro”.

Tener cuidado si alguien nos viene con chismes
94. Eclo. 19, 13-17: “Corrige al amigo, pues quizá no obró con intención y dirá: No hice yo eso; pero si lo hizo, a fin de que no lo haga más.
Corrige al prójimo, pues acaso no habrá dicho tal cosa; y si la hubiere dicho, para que no la diga más.
Corrige al amigo; porque muchas veces se levantan calumnias.
Y no creas todo lo que se cuenta. Tal hay que se desliza en lo que habla; mas no lo dice con mala intención. Porque, ¿quién hay que no haya pecado con la lengua?...”



G)- LA MUERTE DEL AMIGO

Una de las escenas más conmovedoras del Evangelio es la de la resurrección de Lázaro. Si algo faltaba para sellar la grandeza de la amistad eran aquellos diamantes que surcaron el rostro del Hijo de Dios. “Maestro, si hubieras estado aquí...”

Dice uno de los biógrafos de Santo Tomás, que Fray Reginaldo, cerró los ojos de aquel que había sido luz del mundo y:
“Después de esto, abandonando el lugar, se entregó en silencio a las lágrimas y al dolor por el amigo”

95. “¿Pero es que tener algo que pertenecía al amigo sirve de consuelo? Pues San Agustín en Confesiones 1, c.4, afirma que más bien causa dolor. Pues él mismo dice ahí que trataba de evitar todos los lugares donde había convivido con el amigo. Y sin embargo dice el Crisóstomo que eso nos consuela. Y ambas cosas son ciertas. Pues cuando se mezclan el gozo y la tristeza, la esperanza que conservamos sobre lo que amamos nos es deleitable ... aunque también nos entristezca... porque cuanto pertenece al amigo es deleitable al amante; en cambio causa tristeza en cuanto trae a la memoria la separación del amigo” (In Jn. 20, L.2, 2503)

Rezar y sacrificarse por el amigo:

96. “Y porque también en este mundo un amigo puede satisfacer por su amigo, por eso debemos advertir que también lo puede hacer por aquellos que están en el Purgatorio” (In Symb. Apost., a.5)
97. “Porque la amistad hace uno de los dos, por el afecto; sobre todo cuando el afecto es de caridad. Por tanto, así como uno puede satisfacer por sí mismo, así tambièn puede satisfacer por otro, sobre todo cuando se presentare la necesidad. Porque también la pena que sufre el amigo por el otro, puede el amigo considerarla como suya propia. Y así, éste no deja de sufrir cuando sufre el amigo por él; y mucho más, puesto que el afecto de caridad de aquel que sufre por el amigo hace a Dios más agradable la satisfacciòn que si el mismo culpase sufriese” (C.G. , c. 158, n.7)
98. “Y como aquello que hacemos o padecemos mediante los amigos parece que de la misma manera lo hacemos y sufrimos por nosotros mismos, porque el amor es una virtud que de dos amantes hace uno en cierto modo, por ello no contraría el orden de la justicia el que uno quede libre por la satisfacción que su amigo ofrece por él” (Compl. Theol., 1, c.226)




H)- LA RONDA ETERNA

En el cielo tiene lugar la amistad más perfecta entre todos los escogidos, como plasma en su hermosa pintura Fra Angélico sobre el Jucio Final, donde vemos a los santos tomados de la mano, y danzando de gozo en la rueda de la eternal beatitud.
Los cristianos de la Iglesia primitiva practicaron la amistad en un grado excelso, poniendo todo en común, y unidos en torno al altar (Act.4,32), como un anticipo de la comunión eterna, centrada en Dios.

99. En la vida futura, aun cuando “no se necesiten los amigos para la felicidad, porque la plenitud de ésta consiste en Dios; sin embargo, sí necesita la convivencia con los amigos para la perfección de dicha beatitud” (I-II, q. 4, a.8)

100. El hecho de tener que separarse del amigo es ciertamente doloroso, pero los cristianos tenemos una esperanza cierta: la del reencuentro definitivo. Santo Tomás hablando de la resurrección de los cuerpos y la segunda venida de Cristo dice: “Pues quien ama a su amigo, ansiosamente lo espera”. (In Tit. II, l.3, 72)





BIBLIOGRAFíA

Aristóteles. “Etica a Nicomaco”, Centro de Estudios Constitucionales, Madrid , 1985 , 4ª.ed.(versión griego-espanol); Cicerón. “De la amistad”, Edit. Porrúa, no. 230, México, 1993, 8a. Edic (también Cicero, De Amicita, Introd., Notes and Vocab., H.E., Gould and L.Whiteley; Bolchazy-Carducci, USA, 1992).;
Santo Tomás de Aquino. “Opera Omnia”
Aelraed de Rielvaux. “L’amitie spirituelle”, Vie monastique, n.30, Abbaye de Bellefontaine, 1994
Carlos Ignacio González, S.J. “Amistad y salvación”. Pontificia Universidad Gregoriana, Roma, 1982;
Paul Philippe, O.P.. “Le rôle de l’amitié dans la vie chrétienne selon Saint Thomas D’Aquin “, Angelicum, 1938.-








[1] Por supuesto, también las Sagradas Escrituras
[2] Aristóteles, Etica (Et.); Cicerón, “De Amicitia” (Am.); Santo Tomás: el Comentario a la Etica (Com. Et.) ; la Suma Teológica ; la Contra Gentiles (CG), las Sentencias (Sent.); Comentarios a San Juan (In In.), etc.
[3] Cristo amaba ciertamente a todos los Apostoles, pero tres eran sus preferidos, sus confidentes.
[4] Aristóteles advierte: “Los que se apresuran a cambiar entre sí pruebas de amistad quieren, si duda ser amigos, pero no lo son, a no ser que además sean dignos de afecto y tengan conciencia de ello; porque el deseo de amistad surge rápidamente, pero la amistad no”. (Etica, VIII, 1156b)
[5] “Ita pulcherrima illa et maxime naturali carent amicitia per se et propter se expetenda, nec ipsi sibi exemplo sunt, haec vis amicitiae qualis et quanta sit. Ipse enim se quisque diligit, non ut aliquam a se ipsem mercedem exigat caritatis suae, sed quod per se sibi quisque carus est. Quod nisi idem in amicitiam transferetur, verus amicus numquam reperiatur; est enim is qui est tamquam alter idem”. ( Am. 21, n.80)
[6] “Caritas non est simplex amor, sed habet rationem amicitiae” (II-II, q.25, a.2)
[7] “El amor es una fuerza unitiva” (De Div. Nom. c.4, l.9)
[8] San Bernardo dice que el hombre no puede amar, sin amarse (De Dil. Deo, VIII, 23)
[9] Según Aristóteles “son tres las especies de amistad, en número igual al de las cosas dignas de afecto. (Etica, VIII, c.3). Y Santo Tomás retoma esta clasificación en diversos lugares.

[10] Cf. Cicerón, De Amicitia, n.6.-
[11] “Su amistad era fiel, sincera, sacrificada, tierna. De ella dan testimonio el rector y los profesores de la Facultad de Artes de París en su célebre carta al capítulo general de Lyon. Y la que tuvo con su ayudante compañero Fray Reginaldo es de las más puras y conmovedoras que registra la historia” (Ramírez, Suma T., vol. 1, BAC, 1947, Introd., p.59)
[12] “La amistad es una especie de virtud, o por lo menos, va siempre acompañada de virtud” (Etica VIII, c.1; II-II, q.23; a.3; ad1; II-II, q.114, a.1, ad 1)
[13] “O praeclaram sapientiam! Solem enim e mundo tollere videntur qui amicitiam e vita tollunt, qua nihil a dis immortalibus melius habemus, nihil iucundus”.